El líder del PP ha vuelto a pegarse un tiro en el pie. Y ya son muchos. El día que la Audiencia Nacional imputa a la presidenta de la SEPI y otras 24 personas en la causa que investiga a la ex militante socialista Leire Díez, no se le ocurre otra cosa que hablar de “ingeniería electoral” al hilo de la llamada ley de nietos, sugerir que Pedro Sánchez podría estar preparando un pucherazo para las próximas elecciones generales y mezclar todo ello con bulos varios sobre la regularización de inmigrantes.
¿Algún dato? ¿Alguna prueba? Ni lo uno ni lo otro. La respuesta a su dislate está en el manual de la ultraderecha global sobradamente ensayado aquí, allá y acullá. En EEUU, en Brasil, en Perú, en Argentina, en Hungría… En la frustración por los sondeos que no le conceden rédito electoral por el desgaste que acumula el Gobierno. Y en la competencia feroz con Vox.









