David GuerreroBarcelona 02/06/2026 14:28 Actualizado a 02/06/2026 19:55 La antigua estación ferroviaria del Nord, reconvertida en terminal de autobuses hace tres décadas, presentaba en los últimos tiempos una de las imágenes más decadentes de Barcelona. Parecía anclada en el pasado. Era oscura, estaba sucia y sufría serios problemas de inseguridad.Para tratar de revertir la situación, el Ayuntamiento de Barcelona ha sometido las instalaciones a un profundo lavado de cara. Después de casi dos años de obras y una inversión de 14 millones de euros, la estación parece otra. La terminal se exhibe más luminosa, moderna y agradable. Una sensación que se transmite desde el primer momento a través del nuevo acceso, que no tiene nada que ver con el cochambroso pasillo superior de antes.Todo se concentra para los pasajeros en una única vía de entrada y salida en la calle Nàpols, con la intención de optimizar los flujos de viajeros, así como mejorar la seguridad de estos mismos. Los ladrones que actuaban con soltura aquí, aunque haya una comisaría de la Guardia Urbana justo al lado, ya no podrán entrar por una puerta y huir con su botín por la otra.La vistosa fachada acristalada que da a la calle Nàpols vuelve a ser la puerta de entrada y salida de pasajerosAl mismo tiempo, luce más la fachada de Demetrio Ribes con su gran cortina de vidrio y hierro que entre 1862 y 1972 daba la bienvenida a los trenes y ahora a los más de tres millones de viajeros en bus que cada año pasan por aquí con destinos que van desde l’Escala a Chisinau pasando por La Roca Village.A su vez, facilita la intermodalidad con el metro y la estación de Rodalies de Arc de Triomf, a pocos metros caminando y sin dar muchos rodeos. El espacio que se había convertido en un aparcamiento de motos en su exterior recupera así su uso original, pensado para el trajín de viajeros, aunque haya cambiado los del ferrocarril por el autobús. El vestíbulo estaba ahí antes, pero los usuarios de la terminal de bus no podían acceder a él porque venía utilizándose como espacio para jugar a ping pong y hacer gimnasia rítmica como parte de las instalaciones del complejo deportivo municipal que hay justo al lado. Un antiguo mosaico del artista Armand Olivè que representaba Helios y las fases lunares ahora también es más visible en el renovado espacio central.El espacio para los viajeros y las taquillas de las empresas de bus se han reformado por completoAna JiménezLa reordenación de la terminal ha ido a cargo de la empresa municipal Barcelona Serveis Municipals (BSM). El objetivo es hacer de la estación un espacio también más accesible y manejable, ya que se han concentrado todos los servicios en la misma planta. La planta superior, y sus rincones en los que los pasajeros aceleraban el paso, ha quedado cerrada al público. Ahora se concentran abajo todas las taquillas de compañías como Alsa, Moventis y Sagalés.También hay una cafetería y el resto de servicios habituales junto a asientos, taburetes y bancos en los que esperar la llamada del autobús, de la que se da cuenta a través de la megafonía y de unas grandes pantallas digitales. Los lavabos, por su parte, han pasado a ser de pago, siguiendo el controvertido modelo de las estaciones de tren, que promete limpieza y seguridad a cambio de unos euros.Plan global para adecentar las instalaciones de los buses interurbanosEn los andenes también se han instalado nuevas pantallas digitales. Los trabajos recién finalizados forman parte de la estrategia municipal para adecentar las instalaciones utilizadas por los usuarios de autobuses interurbanos después de muchos años de abandono. Aunque tienen más viajeros algunas marquesinas de la Diagonal que esta gran estación, se trata de lo más cercano a una terminal de buses en Barcelona, una ciudad que ha sufrido históricamente un déficit de estas infraestructuras. El intercambiador de plaza Espanya debe jugar un papel central en el futuro, pero aún faltan unos cuantos años para que sea realidad.Por lo pronto, en los próximos meses el gobierno municipal tiene previsto actuar en paradas de puntos con mucha demanda como la Meridiana y la Diagonal, donde la asociación de promoción del transporte público (PTP) hasta detectó marquesinas sin ningún uso justo al lado de otras saturadas. También se mejorará temporalmente la estación de bus de Sants, que está condenada a desaparecer con la ampliación de la estación de tren en un futuro, aunque el Ayuntamiento de momento la ha indultado. El año que viene mejorará unas instalaciones que hasta ahora competían en decadencia e inseguridad con la recién renovada estación del Nord.Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l'Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local