En 1862, la Estación del Norte —nombre que no tendría hasta 1878— se inauguraba como una estación ferroviaria. Medio siglo después, en 1910, se ampliaba con la construcción de la fachada de vitrinas, lo que se ha convertido en un símbolo de la instalación. En 1983 empezó a funcionar como terminal de autobuses de largo recorrido, y con los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 vivió una gran remodelación. Desde ese momento, la Estación del Norte ha permanecido igual en su estructura, pero el flujo de autobuses, personas y trayectos, han augmentado exponencialmente. Hace un año el ejecutivo del alcalde Jaume Collboni inició la remodelación de la terminal con una inversión de 14 millones de euros —4,8 de los fondos Next Generation— para convertirla en el “modelo del futuro” que se ha mostrado este martes con nueva marca: Barcelona Nord. “Es como un pequeño aeropuerto”, ha añadido el alcalde en la inauguración de la estación, que ha definido como “organizada, racional, con todos los servicios y seguridad”. Precisamente, este último es uno de los puntos que ha suscitado más quejas de los vecinos en los últimos años, sumado a la contaminación acústica y medioambiental. Laia Bonet, primera teniente de alcaldía, ha puesto en valor el papel de los vecinos —“sin ellos esta estación no sería lo que es”— al mismo tiempo que excusaba estos problemas por el incremento de desplazamientos —cada día entran y salen de la ciudad 7.000 autobuses— y la falta de otras estaciones modernas en la ciudad: “Sagrera y Plaza España serán una realidad en los próximos años”. También ha hablado de planes de futuro el alcalde, afirmando: “Esta inversión se debe extender a toda la ciudad”. Solo en la Estación del Norte, los desplazamientos han augmentado un 50% en cinco años, sumado a “la crisis de Rodalies”, los autobuses deben ser “una alternativa real, eficaz, y económica”, ha recalcado. Ahora la estación cuenta con solo una planta para todos los servicios, 1.500 metros cuadrados de vestíbulo, y una sola puerta de entrada y salida para “facilitar la experiencia del usuario” en lo que al alcalde ha llamado a interpretar como “un giro” que prioriza los autobuses como elemento de movilidad urbana. La remodelación también ha querido mantener lo que el alcalde ha definido como “detalle histórico”: el mosaico de Helios y las fases lunares, restaurado y reubicado en el nuevo vestíbulo.Bonet ha querido hace hincapié en la mejora de la información: “No solo es infraestructura, es información de cualidad”. Esta filosofía se mantendrá en el resto de las obras de estaciones previstas, aunque también en actuaciones más a corto plazo como las paradas del corredor de Diagonal, según ha explicado la edil.
Jaume Collboni, en la inauguración de la nueva estación Barcelona Nord: “Es el modelo del futuro”
La remodelación coincide con el auge de los autobuses por la crisis de Rodalies y con obras previstas en otras infraestructuras













