Ciudad Jard�nLos corralitos de Bud Bunny se dicen VIP porque 'apartheid' tiene una connotaci�n un poco fuerteMar�a Le�n (izda.) y Ester Exp�sito (centro) escuchando a Bad Bunny en Madrid.Actualizado Lunes,
junio
23:00Audio generado con IAEn el sopor azul e hirviente de la siesta / Espejeo de est�o / Esperanza. Estuve una vez en la casa de Juan Ram�n en San Juan de Puerto Rico, en un barrio llamado Floral Park. Estaba bien aquello: el conjunto era un poco como esos callejones de Sants que en 2026 a�n parecen cosa de pueblo. No era un barrio lujos�simo, o no en 2016, pero s� que ofrec�a una promesa de dulzura dom�stica al estilo de la casa sevillana del poema de Cernuda. Respecto a la vivienda de Juan Ram�n en s�, la record� el otro d�a por la imagen la casita de Bad Bunny, s�lo que su habitante fue un poeta neur�tico y no una pandilla odiosa de gente enrollada. Lo que me explicaron de esa casa es que Juan Ram�n ten�a subarrendada la parte de arriba a un m�dico al que atormentaba con su hipocondr�a. Cada ma�ana, Juan Ram�n se instalaba en el jard�n de entrada, de manera que el doctor tuviera que hacerle un reconocimiento diario al salir. �Oh triste coche viejo, que en mi memoria ruedas!/ Oto�o / Poeta/ Primavera.Saco a Juan Ram�n en estas l�neas por darme importancia, pero yo (yo tambi�n) vine aqu� para hablar de la casita de Bad Bunny. Muy en resumen: no se me ocurre nada m�s carca que las im�genes de los conciertos de estos d�as, de sus corralitos VIP y ultraVIP que se dicen VIP porque la palabra apartheid tiene una connotaci�n un poco fuerte. Pero eso ya est� contado mil veces, de modo que voy con otra cosa: lo verdaderamente triste del concierto de Bad Bunny es que sus happy few bailan api�ados pero solos, radical y trist�simamente solos. O solas, la verdad, no vamos a enga�arnos.Aquello de �ella perrea sola� de Bad Bunny se interpret� en su momento como un mensaje de liberaci�n. Pues me temo que no, que aquello fue un enga�o: es una porquer�a ese bailar sola, ese bailar en la competici�n secreta con la vecina de porche y en el fingimiento de la alegr�a, al lado de los Javis que ya no son pareja pero, al parecer, no han hecho suficiente autopromoci�n. Es una porquer�a y es lo contrario de la espontaneidad y de la amistad que, se supone, est� en la esencia de esa costumbre humana llamada bailar. Y, por si alguien quiere una opini�n pol�tica, es la pesadilla neoliberal definitiva.�Podr�a haber dicho algo parecido de los conciertos de Oasis? S�. L�breme Dios de ir a un concierto de Oasis. �De la Final de la Champions, del Mundial? Por supuesto. Y si Espa�a gana el Mundial y hay una cabalgata triunfal, prometo escribir que vaya horror, sordina grita, insistente y mojada / huele a cok, a marisco, a salitre y a brea.













