Estamos en el Carso norteño, una de las zonas naturales más privilegiadas, pero menos turísticas de Puerto Rico, donde un paisaje repleto de mogotes (colinas de roca caliza, típicas del paisaje kárstico de la isla) nos dibuja serpenteantes y estrechos caminos teñidos de verde allá donde miremos. Hace un sofocante calor húmedo, que parece sentarle de maravilla a las plataneras, tabloncillos, flamboyanes y plantas de bambú que envuelven la carretera. Dos barrios con nombre heredado de la histórica figura de Cristóbal Colón y su linaje serán nuestras paradas: Almirante Norte y Almirante Sur.En cuanto se percata de nuestras cámaras fotográficas frente a la Escuela de Primaria Segunda Unidad (Almirante Norte), una vecina nos pregunta, curiosa, si estamos aquí por Bad Bunny. Al asentir, ella misma nos cuenta que es amiga de sus abuelos paternos y que, durante varios años, le preparó el bizcocho de cumpleaños al pequeño Benito (“un bizcocho rectangular cuadradito que sacó en internet”, nos dice orgullosa Olga Pantoja). Frente a su casa está el colegio donde por primera vez actuaría en público ante sus compañeros, cantando Mala Gente, de Juanes, y donde surgió el apodo que le convertiría en icono universal, a partir de su disfraz del conejo Bugs Bunny en una celebración escolar de Pascua.Antes de volar a España , Benito estuvo visitando a su familia en Vega BajaA escasos metros de la vivienda de Olga comienza una tranquila calle que recorremos a pie, siguiendo sus indicaciones. A ambos lados de este humilde pulmón verde residencial se levantan casitas de arquitectura vernácula puertorriqueña, herederas de las antiguas casas jíbaras de madera, muy similares a la que, a 6.400 kilómetros de distancia, está a punto de servir de escenografía una noche más al conejo malo para sus tres horas de macrofiesta boricua ante 60.000 almas entregadas. Vega Baja y Madrid, silencio y éxtasis, el vecino ilustre y el artista global: la vida se detiene para enseñarnos dos caras de una misma moneda con seis horas de diferencia.Antes de volar a España para comenzar la gira europea de su álbum Debí tirar más fotos, Benito estuvo visitando a su familia en Vega Baja. Nos lo cuenta otra vecina, que destaca la sencillez del artista, quien, cuando aparece por el barrio, lo hace sin ningún miembro de su equipo de seguridad, pero que, sin embargo, necesita llevar chaleco antibalas para recoger un Grammy o actuar en la Super Bowl. Ese mismo artista destinó sus primeros ahorros a renovar la flota de coches de todos sus tíos con varios todoterrenos, y nos cuentan que su humildad tiene mucho que ver con la figura de su padre. Tito Martínez no ha permitido hasta la fecha que su primogénito le sustituya su coche de toda la vida. Camionero de profesión, en el porche de su vivienda no duerme ningún vehículo de alta gama por elección propia.Calle donde vive parte de la familia paterna de Benito en Almirante NorteJames RajotteCuando deshacemos el camino para seguir nuestra ruta, nos cruzamos con una mujer de mediana edad que limpia la terraza de su casa de color salmón. Con una amplia, pero tímida, sonrisa se nos presenta. Es Mayra Martínez, una de las tías paternas de Benito (familia extensa de seis hermanos, frente a las tres hermanas que integran el clan materno de los Ocasio). No puede disimular su sorpresa cuando le decimos que venimos del país donde su sobrino ha vendido 600.000 entradas para sus doce conciertos. Ahí constatamos que, para sus más allegados, es imposible dimensionar el impacto real de alguien a quien le has cambiado los pañales y que ahora se ha convertido en el artista que reescribe las reglas de la industria musical.A Mayra le acompañan en el patio tres de sus nietos, que juegan al baloncesto mientras ella nos pide que nos hagamos una foto juntos para tener un recuerdo. Ya mucho más distendida, nos cuenta que “Benito no suele avisar” cuando les visita, pero que lo hace muy a menudo y que “siempre aprovecha para quedarse varios días en casa de sus padres, donde su hobby favorito es jugar al dominó con su papá”.Mayra Martíne es una de las tías paternas de BenitoJame RajotteNos ofrece entrar a tomar un refresco, pero le decimos que aún nos quedan varias paradas en nuestra ruta por los lugares donde comenzó a escribirse el mito de su sobrino. Aun así, insiste en que por lo menos nos refresquemos y nos saca en una bandeja varias botellas de agua y zumos para el camino. El espíritu boricua del que tanto habíamos escuchado hablar toma forma y nos despedimos con un cálido abrazo.Por delante, ya en el barrio de Almirante Sur, nos falta asomarnos a la parroquia de la Santísima Trinidad, donde el adolescente Benito fue monaguillo y se inició en el canto gracias al coro de la iglesia. Su madre, Lysaurie Ocasio, profesora de inglés ya jubilada, fue quien le inculcó la fe católica y, sobre todo, la pasión por la música. En esos años de educación secundaria, Benito estudió en la Escuela Superior Juan Quirindongo Morell.Antes de volar a España, Benito estuvo visitando a su familia en la casa que tienen en Vega BajaJames RajotteEl hogar de los Martínez Osorio, donde Benito creció junto a sus padres y sus dos hermanos pequeños, Bernie y Bysael, se localiza a pie de curva en una de las urbanizaciones de Almirante Sur. De un alegre color turquesa, en la actualidad está cerrado, ya que los padres se mudaron al área urbana de Vega Baja.En nuestro recorrido por el municipio haremos también parada frente a los cuatro murales más fotografiados de Bad Bunny en su tierra. Uno de ellos nos lleva hasta la playa balneario de Puerto Nuevo, la única con Bandera Azul de todo Puerto Rico, y donde se rodó el videoclip de Estamos bien.Supermercado Econo Plaza de Vega Baja, donde Benito firmó su primer contrato de trabajoJames RajottePor último, visitamos el ya popular supermercado Econo Plaza de Vega Baja, donde Benito firmó su primer contrato de trabajo, inicialmente como empacador (bagger) y carboy, para posteriormente convertirse en cajero, en la época en la que ya componía sus primeras melodías y letras. En la caja 10 del supermercado, Víctor Malpica y Liraimy Ortiz despachan hoy a la clientela en el mismo lugar que ocupaba Benito hace poco más de una década.Los diez años siguientes ya son historia viva de la música latina.