La crisis de la vivienda es una de las principales problemáticas de Barcelona. El encarecimiento de los alquileres, la presión turística, la precariedad laboral y el aumento de las desigualdades han configurado un escenario en el que cada vez más personas se encuentran en riesgo de perder su casa. El sinhogarismo, lejos de ser un fenómeno marginal, se ha consolidado como una de las expresiones más visibles de esta crisis estructural.PublicidadLos datos recogidos en la capital catalana muestran una evolución preocupante. Según el informe de Ivàlua (Instituto Catalán de Evaluación de Políticas Públicas), el número de personas que duermen en la calle en Barcelona se ha prácticamente duplicado en los últimos 15 años. Si el recuento de 2011 registraba 726 personas durmiendo al raso, el de 2024 ya contabilizaba 1.245. Este incremento no solo refleja una realidad social, sino que también destapa las carencias de las políticas desplegadas hasta ahora.Durante décadas, la respuesta institucional al sinhogarismo se ha centrado principalmente en la emergencia. Albergues, centros de acogida temporal y dispositivos de atención han constituido la principal red de protección para las personas sin hogar. Aunque estos recursos han sido imprescindibles para evitar situaciones de riesgo extremo, el informe concluye que no son suficientes para reducir el número de personas sin hogar.Cronificación del sinhogarismoBarcelona es probablemente el ejemplo más claro. La ciudad dispone de una de las redes de atención a personas sin hogar más desarrolladas del Estado, con participación municipal y del tercer sector. Entidades como la Fundació Arrels, Sant Joan de Déu, Cáritas o la Xarxa d'Atenció a les persones sense llar han contribuido a ampliar recursos y servicios. A pesar de ello, el número de personas sin hogar sigue creciendo.Los investigadores señalan que el problema radica en una concepción "excesivamente asistencialista del fenómeno". "Cuando las políticas se concentran en gestionar la presencia de personas en la calle, pero no actúan sobre las causas estructurales que las han llevado hasta allí -como los precios de alquiler, escasez de vivienda asequible y precariedad laboral-, el resultado es una cronificación del sinhogarismo", concluye el informe.PublicidadEn Barcelona, las plazas de alojamiento casi se duplicaron entre 2008 y 2024, pero las personas durmiendo al raso también. Por lo tanto, las personas pueden acceder temporalmente a recursos de emergencia, pero a menudo no logran recuperar una situación residencial estable. "El modelo reactivo basado en refugios y emergencia ha tocado techo", concluye el informe.Ante esta realidad, el informe de Ivàlua concluye que las políticas que priorizan el acceso estable a la vivienda obtienen mejores resultados que las centradas exclusivamente en la asistencia temporal. Destaca la eficacia de los programas Housing First, conocidos como Primero el hogar. Este modelo cambia la lógica tradicional y parte de esta idea: la vivienda no es la recompensa final de un proceso de inserción, sino el punto de partida. Las personas acceden directamente a una vivienda estable y, desde allí, reciben el acompañamiento social, sanitario y psicológico que necesitan.Los resultados de experiencias desarrolladas en varias ciudades europeas indican mejoras significativas en salud mental, estabilidad económica, reducción del uso de los servicios de emergencia y recuperación de los vínculos sociales. Por este motivo, el informe considera que la expansión de este tipo de programas debería ser una prioridad. Pero en Catalunya chocan con la falta de parque público, la competencia del mercado privado y los precios del alquiler, que limitan la capacidad de las administraciones para garantizar alojamientos estables a las personas más vulnerables.PublicidadEl informe insiste en que la prevención es el ámbito donde las políticas públicas pueden obtener más impacto. Muchas personas llegan a situaciones de sinhogarismo después de un desahucio, una separación conflictiva, de perder el trabajo o de salir de instituciones como centros de protección de menores, hospitales o prisiones. "Detectar estos procesos antes de que desemboquen en la pérdida de la vivienda es mucho más eficaz y menos costoso que intervenir cuando la persona ya vive en la calle", apuntan los expertos.Por todo ello, el informe insiste en la necesidad de tener en cuenta a las personas, principalmente personas migrantes, que viven en habitaciones realquiladas o infraviviendas en Barcelona. Aunque muchas no aparecen en los recuentos de personas sin hogar, también sufren exclusión residencial.¿Quién debe hacerse cargo de la situación?Históricamente, el sinhogarismo ha sido considerado una responsabilidad de los ayuntamientos. Sin embargo, las dimensiones del fenómeno superan la capacidad de actuación municipal. Los investigadores del informe defienden una gobernanza supramunicipal que implique a Generalitat, administraciones locales, sistema sanitario, servicios sociales y entidades especializadas.En esta línea, Catalunya ha empezado a impulsar nuevos instrumentos de coordinación y planificación. El Marco de Acción para el Abordaje del Sinhogarismo y las iniciativas legislativas en trámite -como la Ley del Sinhogarismo- representan según los autores, "una oportunidad para superar una mirada excesivamente local y construir políticas estructurales de largo recorrido".