La población inmigrante utiliza menos los servicios sanitarios del país, lo hace de manera mucho más intermitente y en una fase más tardía. Según un informe del Ministerio de Sanidad, las barreras administrativas y culturales con las que se topan los extranjeros hacen que acaben recurriendo a Urgencias cuando tienen algún problema de salud, como último recurso, lo que les expone a una mayor probabilidad de acabar ingresados en el hospital. El estudio Estado de salud y uso del sistema sanitario por la población migrante en España apunta que la población española hace un mayor uso de prácticamente todos los niveles asistenciales: más visitas, más procedimientos, mayor consumo de medicamentos y una mayor prevalencia de enfermedades crónicas. "El gran desafío de la sociedad española no tiene que ver con el origen de los pacientes, sino con una realidad epidemiológica y demográfica que conocemos todos muy bien : el envejecimiento, el aumento de la esperanza de vida y las enfermedades crónicas", ha subrayado la ministra de Sanidad, Mónica García, durante la presentación de los resultados. Sanidad atribuye esta diferencia a las barreras administrativas, legales y sociales que todavía dificultan el acceso ordinario al sistema sanitario. El ministerio sostiene que una mayor accesibilidad a la atención primaria permitiría un uso más eficiente de los recursos públicos y una mejor prevención de enfermedades, de tal modo que los pacientes extranjeros no acaben reucrriendo al sistema sanitario tarde y en un peor estado de salud.La investigación sostiene también el "efecto del inmigrante sano", una premisa que describe la ventaja epidemiológica de las poblaciones migrantes cuando llegan al país destino, con indicadores de salud superiores a los de la población nativa. Según la investigación, los españoles consumen entre un 32 y un 69% más de medicamentos que los inmigrantes y tienen entre un 24 y un 28% más de enfermedades crónicas. Concretamente, la población autóctona presenta una prevalencia superior en 16 de las 21 patologías estudiadas en comparación con todas las regiones analizadas, y en algunas como los trastornos de ansiedad, trastornos del metabolismo lipídico, infecciones respiratorias agudas del tracto superior y asma, las tasas de prevalencia llegan a superar en más de 20 puntos a las registradas en el resto de regiones analizadas. Por lo contario, hay, también, ámbitos en los que la situación de salud es muy similar: como la de los casos del infarto de miocardio, la hipertensión no complicada o las consultas en salud mental. Asimismo, las cinco únicas excepciones en que la población migrante presenta peores indicadores de salud son: en primer lugar, la diabetes mellitus no insulinodependiente (con una tasa de 103,2 por 1.000 en personas del Mediterráneo Oriental, frente al 68,3 de la población española); la hipertensión no complicada (174,4 entre población africana frente al 172,2 de la española); y la insuficiencia renal crónica (26,2 entre los africanos frente a 21,2). La población migrante, especialmente la procedente de Latinoamérica, también declara en mayor proporción problemas con el sanitario (27,1 frente a 61,9) lo que, para Sanidad, evidencia "barreras administrativas y burocráticas en su relación con los servicios públicos". También se aprecia una mayor carga de enfermedad crónica entre los nacidos en España. Los españoles presentan la tasa más elevada de multimorbilidad (que tengan al menos un problema de salud crónico), con 472,3 casos por 1.000 personas, lo que supone una tasa de entre un 24 y un 38% superior a la que presentan los procedentes de regiones como Latinoamérica o la Unión Europea. Asimismo, la tasa de personas con tres o más problemas de salud crónicos es hasta un 65% mayor en la población nacida en España que en otras regiones.
Los inmigrantes recurren más a Urgencias mientras los españoles van a Atención Primaria y consumen más medicamentos
Un informe del Ministerio de Sanidad señala que los españoles registran entre un 8 y un 51% más de visitas a Atención Primaria y entre un 32 y un 69% más de consumo de medicamentos.









