La población migrante contribuye al sistema sanitario más de lo que cuesta su atención. Además, presenta, en general, mejor estado de salud y consume menos recursos sanitarios que la población española. Estas son algunas de las conclusiones del informe Estado de salud y uso del sistema sanitario por la población migrante en España, que analiza la situación sanitaria de las personas residentes nacidas fuera del país.PublicidadLa ministra de Sanidad, Mónica García, ha señalado este lunes que el estudio está basado en toda la evidencia científica disponible y que desmonta "los bulos y prejuicios" difundidos en las últimas semanas sobre el impacto de la población migrante en los servicios públicos y, en concreto, en el sistema sanitario.El estudio ha comparado a la población nacida en España con personas procedentes de cinco grandes regiones del mundo -Unión Europea, África, Latinoamérica, Mediterráneo Oriental y otras zonas- siguiendo la clasificación de la Organización Mundial de la Salud. El análisis se centra en 21 patologías que concentran la mayor carga asistencial y el mayor coste sanitario. Los resultados muestran que en 16 de esas 21 enfermedades, la población nacida en España presenta una mayor prevalencia que la población migrante en su conjunto. Las diferencias son especialmente significativas en trastornos de ansiedad, alteraciones del metabolismo lipídico, infecciones respiratorias agudas y asma, donde las tasas superan en más de 20 puntos las de los grupos de origen extranjero.Así, según desvela el estudio, los españoles presentan entre un 18 y un 51% más de visitas a Atención Primaria, entre un 32 y un 69% de mayor consumo de medicamentos y entre un 24 y un 38% más enfermedades crónicas que la población migrante. En este contexto, la investigación apunta que los migrantes utilizan menos los servicios sanitarios, "incluso cuando tienen acceso a ellos", debido a las barreras existentes antes de la recuperación de la universalidad de la sanidad. Esto provoca un acceso más limitado e intermitente y, "lo que es más preocupante, más tardío", lo que a su vez deriva en un mayor uso de los servicios de urgencias.Las únicas excepciones donde la población migrante presenta peores indicadores sería en el caso de la diabetes tipo 2 en personas procedentes del Mediterráneo Oriental, así como mayores tasas de hipertensión e insuficiencia renal en población de origen africano. Además, las personas nacidas en Latinoamérica declaran con mayor frecuencia dificultades en su relación con el sistema sanitario, un dato que el informe relaciona con barreras administrativas y burocráticas.PublicidadEl estudio confirma así el denominado "efecto del inmigrante sano", un fenómeno que describe cómo las personas migrantes suelen llegar al país de destino con un estado de salud mejor que el de la población nativa. Sin embargo, el informe advierte de que esa ventaja inicial se va reduciendo según avanza la estancia en el país. Según sostiene el documento, este deterioro se asocia a factores como la precariedad laboral, el acceso desigual a vivienda y alimentación adecuada, la exposición a condiciones de vida más vulnerables en el país de destino y las barreras legales, lingüísticas y administrativas que pueden dificultar el acceso a la prevención y al diagnóstico precoz.De esta forma, el estudio, respaldado por el análisis de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, argumenta que la población migrante contribuye a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud -basado en un modelo de financiación a través de impuestos- en condiciones equiparables al resto de la población, con una aportación que supera los costes derivados de su atención sanitaria. Esta idea coincide con la evidencia internacional, como la recogida por el comité de expertos de The Lancet, que subraya que garantizar una sanidad universal y equitativa no es solo una cuestión ética y legal, sino también una medida eficiente desde el punto de vista económico para los países de acogida."Cuando hablamos de presión sobre el sistema sanitario conviene enfocar muy bien. El gran desafío de la sanidad española nada tiene que ver con el origen de las personas. Cuando hablamos del colapso, se debe a la baja inversión, recortes y privatizaciones", ha asegurado la ministra.PublicidadEl estudio también subraya que la atención sanitaria resulta más eficiente cuando se basa en la prevención y la atención primaria, en lugar de concentrarse en las urgencias. Tratar enfermedades en fases avanzadas o en servicios de emergencia eleva los costes y empeora los resultados en salud, mientras que un acceso temprano permite detectar problemas antes, mejorar la calidad de la atención, optimizar los recursos públicos y contribuye a la sostenibilidad a largo plazo del modelo sanitario. "La universalidad no es solo cuestión de justicia social, también de eficacia y eficiencia sanitaria", ha destacado García.