OpiniónLa victoria de Abelardo De la Espriella este domingo fue un voto contra un gobierno que ha sido nido de corrupción.31.05.2026 23:01 Actualizado: 31.05.2026 23:01 La corrupción nunca llega con cuernos y rabo. Llega envuelta en banderas de “revolución ética”, discursos grandilocuentes y promesas de superioridad moral. Eso es exactamente lo que Iván Cepeda ofrece a Colombia mientras arma su “selección nacional de la corrupción”: un equipo de joyas procesadas, investigadas y salpicadas que haría palidecer al gobierno Petro, el gobierno más corrupto de la historia reciente.El exgobernador Camilo Romero, acusado junto con su secretario de Hacienda de delitos graves: interés indebido en la celebración de contratos, contrato sin cumplimiento de requisitos legales y concierto para delinquir. Modificaron decretos para saltarse la ley, favorecieron a una empresa ligada a financiadores de su campaña y falsificaron documentos públicos. La Procuraduría ya lo suspendió, y la Fiscalía avanza con nuevas pruebas. Hoy está en primera fila de la campaña de Cepeda.Carlos Caicedo, investigado y con pedido de condena de la Fiscalía por peculado por apropiación y contratos sin requisitos legales en proyectos de salud, centros de desarrollo infantil, ludotecas e irregularidades millonarias en ciencia y tecnología, denuncias de acoso sexual y un historial de obras inconclusas que dejaron al Magdalena lleno de elefantes blancos. Otro pilar del “cambio”.Daniel Quintero, exalcalde de Medellín, con un currículo de escándalos que avergüenza: Clínica de la 80 (más de 2.000 millones de pesos en adecuaciones irregulares), mal manejo de recursos en covid, quiebra de Metrosalud y Hospital General, Aguas Vivas (un lote que pasó de avaluarse en 2.700 a 48.000 millones, con imputaciones por peculado, prevaricato e interés indebido), contratos irregulares al Jardín Botánico, ‘software’ ilegal para inglés, chatarrización sospechosa y sobrecostos del 43 % en computadores. Listo para volver con más poder.Esto no es un accidente. Es el patrón del gobierno Petro, que Cepeda representa y pretende continuar. La UNGRD saqueada con carrotanques fantasma para La Guajira (46.800 millones que nunca llevaron agua), sobornos a congresistas; exministros Ricardo Bonilla y Luis Fernando Velasco llamados a juicio; Nicolás Petro lavando dineros de narcos, audios de Benedetti hablando de 15.000 millones para la campaña, ‘Papá Pitufo’ inyectando dinero de contrabando, cuotas en Dian e Invías, Ministerio del Deporte, interceptaciones ilegales y un rosario interminable de más de 24 escándalos que han hundido la percepción de corrupción en Colombia. Cepeda lo vio todo en silencio o lo relativizó.La “revolución ética” es selectiva: indignación furibunda contra los adversarios, mutismo cómplice ante los propios. Silencio ante Benedetti, Angie Rodríguez, el desastre venezolano que tanto admiraron, Zapatero y sus aliados. Tarima compartida con Samper, prócer del proceso 8.000. ¿Ética? Eso es cinismo puro.Jorge Luis Borges tenía razón: los mayores abusos se disfrazan de virtud. La corrupción destruye hospitales que no se construyen, carreteras que no se terminan, escuelas que se caen a pedazos, empleos que no se crean y oportunidades que se evaporan. Cada peso robado es un niño sin escuela, una familia sin comida en la mesa, un emprendedor ahogado en impuestos mientras los aliados del poder se enriquecen. Peor que los corruptos son los hipócritas que los protegen con discursos morales mientras repiten el saqueo y persiguen al sector productivo que genera la riqueza que luego roban.Elegir a Iván Cepeda no es votar por el cambio. Es reelegir cuatro años más del gobierno más corrupto de la historia: el que persiguió al sector productivo, normalizó el robo como costumbre, se alió con grupos al margen de la ley y convirtió la ‘paz total’ en entrega de territorios. Es condenar a Colombia a que la corrupción cambie de discurso, pero nunca de dueños. Por eso, la victoria de Abelardo De la Espriella ayer fue un voto contra un gobierno que ha sido nido de corrupción.La “revolución ética” es pura fachada rodeada de una gran dosis de cinismo.LUIS FELIPE HENAO CARDONA Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.