“Prisión o muerte”, repetía una y otra vez en sus mitines Abelardo de la Espriella, polémico abogado de 47 años, para referirse al destino que les espera a criminales, narcotraficantes y guerrilleros si acaba siendo el próximo presidente de Colomia. Poco importa que el líder ultraderechista se labrara una mediática carrera empresarial como abogado de famosos, futbolistas y paramiliares, antes de tener una epifanía en Italia y decidir que debía lanzarse a la arena electoral para salvar a su país de la izquierda, según sus palabras, en julio de 2025.De la Espriella, que se define como un outsider, y que se ha inventado el apodo de 'Tigre', el animal que también es el logo de la plataforma Defensores de la Patria con la que ha concurrido a los comicios, acaba de dar un zarpazo inesperado al escenario político colombiano. Lo ha conseguido gracias a su sentido del espectáculo, una retórica dura y directa y un mensaje centrado en la seguridad y, sobre todo, el antipretrismo, el descontento que en algunos sectores ha provocado la gestión del actual jefe de Estado, el exalcalde de Bogotá que articuló el Pacto Histórico y llevó a la Casa de Nariño una agenda izquierdista por primera vez.Abelardo de la Espriella se ha agarrado a la falta de resultados concretos de la paz total que propuso Gustavo Petro y al aumento de disidencias de guerrillas y del crimen en todo el país para adelantar por la derecha al establishment que representan la senadora Paloma Valencia y su mentor, el expresidente Álvaro Uribe, impulsor del Centro Democrático que hasta ahora aglutinaba al conservadurismo tradicional.Precisemente Uribe, al que desprecia políticamente por ser de la 'casta', otro de los mensajes que ha logrado que cale entre los electores en la primera vuelta, fue uno de los clientes de Abelardo de la Espriella como abogado, al igualque varios involucrados en el escándalo de la parapolítica en la época Uribe, como Maloof, Jorge Caballero, Rocío Arias o Eleonora Pineda.Aunque De la Espriella presume de ser un 'outsider' y critica a la casta política, fue defensor del expresidente Álvaro Uribe También defendió a Alex Saab, el testaferro de Nicolás Maduro que acaba de ser deportado a Estados Unidos para ser juzgado, y a David Murcia Guzmán, condenado por la mayor estafa piramidal que ha sufrido Colombia, aunque el candidato de extrema derecha rechaza cualquier vínculo personal con estos clientes. Sea como sea, su bufete de abogados, De la Espriella Lawyers, tiene activos de más de 39.000 millones de dólares, según el periódico independiente colombiano El Espectador.Nacido en Bogotá el 31 de julio de 1978, Abelardo de la Espriella creció en Montería, en el caribe colombiano, de ahí que esperase resultados en Barranquilla, y se licenció en Derecho en la Universidad Sergio Arboleda. Excéntrico y exitoso, siempre ha sido un emprendedor polifacético, capaz de grabar dos discos, publicar cinco libros y actuar en varias series de televisión.Dicen que su vocación musical es fruto de su alma italiana. De la Espriella tiene triple nacionalidad -colombiana, italiana y estadounidense- y un gusto por el lujo y la ostentación como demuestra su empresa De la Espriella Style, que ha lanzado una marca de ron y de vinos italianos de segmento alto y líneas de ropa de lujo que ha ayudado a diseñar. Además, es propietario de un restaurante de alta gastronomía y aficionado a dejarse ver al votante de su Rolls Royce Phantom o en su jet privado.Casado con la empresaria Ana Lucía Pineda y padre de cuatro hijos, De la Espriella siempre viste trajes impecables de estilo italiano, que solo cambia en campaña por la camiseta de la selección colombiana de fútbol, y luce una barba poco espesa y perfectamente recortada, lo que acentúa su parecido con el salvadoreño Nayib Bukele, uno de sus referentes y del que quiere copiar las megacárceles de alta seguridad.Además de abogado, el candidato ultraderechista tiene varias marcas de productos de lujo, ha sido actor y ha grabado discos, y gusta de la ostentación Otros faros ideológicos de Abelardo de la Espriella son el argentino Javier Milei, de quien ha copiado la palabra motosierra para podar la administración del estado (un 40%), y Donald Trump, de quien ha aprendido a tener un discurso contundente y afilado, incluidas ciertas groserías que le han valido críticas por homófobo y machista (aunque hay que señalar que como abogado ha dedendido a víctimas de violencia de género en casos que han creado jurisprudencia).El gran favorito para imponerse en la segunda vuelta de las elecciones el próximo 21 de junio -Paloma Valencia y Álvaro Uribe ya le han manifestado públicamente su apoyo- presume de ser un político self made y haberse pagado la campaña de su bolsillo y no deber nada a nadie. Y por eso se siente libre para aplicar recetas inéditas como la propuesta de que los trámites administrativos se realicen con tecnología blockchain. De la Espriella quiere dirigir Colombia como si fuera una empresa privada, con mano dura, rebajas fiscales, austeridad y estimulando la producción nacional.Seguidores del 'Tigre' De la Espriella celebran la victoria en la primera vuetltaCarlos Parra Rios / BloombergParapetado en una jaula de vidrio y rodeado de más de una treintena de escoltas en cada acto público, Abelardo de la Espriella ha transmitido la imagen de inseguridad entre los colombianos. Su verborrea también ha recurrido a invocaciones a Dios y a la patria. Ha prometido bombardeos contra lanchas y campamentos de narcotraficantes, con la ayuda de Estados Unidos y de Israel, otro de los referentes en su campaña, y el retorno a la política de fumigación de los cultivos ilícitos como la hoja de coca. En definitiva, ha logrado polarizar las presidenciales y convertir el 21 de junio en una disyuntiva de extremos, a favor suyo o a favor de la izquierda que ha gobernado cuatro años. Ese es su primer éxito.Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)