Por Jaime Ortega Carrascal |

Bogotá (EFE).- La vida de Abelardo de la Espriella ha estado marcada por polémicas, primero en su ejercicio como abogado de clientes controvertidos, como el empresario colombo-venezolano Alex Saab, y ahora como candidato a la Presidencia, a la que se presenta con un discurso de redención patriótica.

El derecho penal lo convirtió en millonario, exitoso y excéntrico, un camino que busca repetir en su primera participación en política. Empezó de cero pero con mucho dinero y creó su propio movimiento de ultraderecha, Defensores de la Patria, con el que busca desalojar del poder a la izquierda del presidente Gustavo Petro y convertir a «esta Colombia bendita», como la llama, en una tierra de promisión.

Para lograrlo, De la Espriella, de 47 años, propone un decálogo de milagros para la seguridad, la salud, la educación, el campo, el medioambiente, la cultura, las mujeres, el bienestar animal, el sector minero-energético y contra la corrupción.

«En cada plaza, en cada abrazo, en cada grito de ‘Abelardo presidente’ (…) siento la fuerza imbatible del pueblo que se ha levantado; hay un movimiento popular en Colombia lleno de fervor y esperanza por salvar este país y convertirlo en una patria milagro», dijo recientemente.