La temporada de riesgo alto de incendios forestales empieza este lunes y estrena también una nueva manera de medir el riesgo de fuegos que por primera vez no solo tiene en cuenta la temperatura aérea y el viento, sino el estado del terreno, si está más o menos húmedo o si el tipo de uso que se le da en cada caso es un factor de más o menos riesgo para que arda. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) se adentra con este nuevo algoritmo en terra incógnita este verano, con una nueva herramienta para anticipar el riesgo de incendios que, al tener en cuenta la variable de humedad, tenderá a descartar el riesgo elevado en terrenos menos secos, donde la vegetación arde con más facilidad. Con ello se esperan "menos falsas alarmas", apuntan en la AEMET al inicio de la temporada alta de incendios: "Falta ver cómo se va a comportar".El nuevo Índice de Peligro de Incendios Forestales (IPIF) es un algoritmo creado por la AEMET que integra el que utilizan actualmente los sistemas meteorológicos, el canadiense FWI (Fire Weather Index), pero aumentado. Si hasta ahora los países han tenido en cuenta solo factores "meteorológicos" como son la temperatura del aire y la velocidad del viento, España se convertirá este verano en pionera introduciendo variables que tienen que ver con el suelo, con su humedad o sequedad del llamado "combustible vivo" o con el uso que se le de para estimar el riesgo de que se declare un incendio y, de acuerdo con estas mismas características, también su virulencia.De momento, la AEMET no puede predecir si el verano de 2026 será tan aciago como el de 2025, cuando ardieron más de 300.000 hectáreas con grandes incendios en León o Galicia, o si será algo más benigno como el de 2024, que llevó precedido de una primavera en la que había llovido más, lo que había más humedad en el terreno. En este sentido, desde la Agencia lo único que puede apuntarse es que si la segunda mitad de junio es más lluviosa de lo normal, será una buena señal de cara a los meses de julio y agosto, precisamente por el factor humedad que se introduce en el nuevo índice.El IPIF está diseñado para representar mejor las "condiciones reales del peligro de incendios" y delimitar con "mayor precisión" las zonas con peligro muy alto o extremo. Para ello, trata de hacer una mejor caracterización del peligro de incendios tomando en cuenta la humedad del suelo, el estado de la vegetación mediante imágenes que ofrece el satélite cada 10 días y el uso que se le da al terreno, que determinan el llamado Contenido de Humedad del Combustible vivo. En el caso de los usos del suelo, añade una categoría más a las cinco que existían hasta ahora. Si bien se mantienen las más peligrosas, de riesgo máximo y extremo, ahora se suma un uso al que se atribuye un riesgo muy bajo, para zonas con nevadas o urbanas.Menos zonas rojas para "no pasarse de frenada"La AEMET ha estado trabajado en este nuevo algoritmo desde 2023, cruzando datos de entre 2015 y 2024, más actualizados que los que se tomaban en cuenta hasta ahora, del periodo 2013 a 2019. Esto hace que se incluyan los últimos años, que han sido especialmente calurosos para acotar mejor el riesgo en situaciones de calor intenso. Con él se espera poder representar mejor las "condiciones reales" del peligro de incendios en cada zona, lo que tiene una consecuencia clara no solo en la observación, sino en el despliegue de los medios de extinción. Según apuntan fuentes de la AEMET, el nuevo sistema que empezó a funcionar el pasado 27 de mayo de cara a la temporada de incendios que empieza este lunes, evitará la "saturación" del índice actual, en el sentido de que en ocasiones podía marcar muchos más puntos de riesgo elevado de incendio cuando en realidad serían menos si, como se empezará a hacer ahora, se tiene en cuenta la humedad del terreno. Así puede comprobarse en la comparación que la propia AEMET hizo del riesgo de incendio que percibía en agosto del año pasado el antiguo índica canadiense, con el que operaba entonces, y cómo lo habría visto el que acaba de estrenar. Tal y como puede verse en la imagen superior, en el primer caso hay más zonas marcadas en rojas, indicando un riesgo extremo, que en el segundo.Según indican en la AEMET, el nuevo índice permitirá "acotar mejor" el riesgo, al tener en cuenta la humedad del terreno que antes no entraba en la valoración. Esto hace también que, por ejemplo, los valores de riesgo elevados que daría el índice canadiense en esta ola de calor en mayo no lo sean tanto si se tiene en cuenta las lluvias y tormentas frecuentes en la primera quincena del mes.Afinar más con este método permitirá, dicen en la AEMET, dar "menos falsas alarmas". El antiguo índice y el anterior se parecen en que ambos tienen una capacidad de predicción de entorno al 80% de los incendios. La diferencia es que en el canadiense había una tasa de "falsas alarmas" del 26,27% mientras que con este creado por la AEMET, baja al 16%, señalan e la agencia."Nos pasábamos de frenada", admitía Marcelino Núñez, delegado de la AEMET en Extremadura y uno de los expertos que ha trabajado en el nuevo índice de riesgo de incendios que, de cara al estreno, añadía que "falta ver cómo se va a comportar".Adif activa el plan para evitar que el fuego afecte a las víasPor su parte, Adif ha reactivado de nuevo su Plan de Prevención contra Incendios en las vías del tren o en sus proximidades por el que refuerza las medidas de seguridad para evitar que el fuego pueda afectar a los más de 15.000 kilómetros de vías. Así sucedió el verano pasado por ejemplo, cuando la circulación de trenes entre Galicia y Madrid quedó suspendida durante más de una semana debido a la cercanía de las llamas en tramos de la red gallega.Según ha informado Adif, el plan contempla una "colaboración activa, coordinada y dinamizadora" con Renfe, Ouigo e Iryo para reducción el riesgo de incendios, con acciones preventivas y correctivas. El plan tiene vigencia anual, el recién estrenado estará en pie entre el 1 de junio de 2026 hasta el 31 de mayo de 2027, aunque algunas actuaciones se intensifican en verano.