Los expertos avisan de que las intensas precipitaciones pasadas multiplican la vegetación, cuya posible desecación eleva el peligro

Los verdes campos y bosques españoles, regados por la abundante lluvia invernal y primaveral, algún día serán amarillos. El peligro de incendios forestales y su gravedad dependerán de la intensidad del calor veraniego, según los expertos, en un contexto en el que bomberos como los de Castilla y León, comunidad muy castigada por el fuego, advierten de que apenas hay refuerzos en prevención o en contrataciones. El crítico 2025 se apoyó en terrenos con mucha vegetación y en semanas de temperaturas elevadísimas, escenarios que, de repetirse, traerán un verano duro. Así avisa Juan Caamaño, responsable de formación y operaciones de la Fundación Pau Costa, referente nacional en el estudio de los incendios: “El riesgo de fuegos lo marcarán las olas de calor”.

Castilla y León llega a los meses calurosos con posturas enfrentadas entre la Consejería de Medio Ambiente, con el consejero Juan Carlos Suárez-Quiñones (PP) ahora en funciones mientras la comunidad forma Gobierno, y los sindicatos o colectivos de brigadistas. Quiñones, que se ha enfrentado a plenos monográficos o comisiones parlamentarias convocadas por la oposición para explicar la labor de la Junta, ha insistido en los avances del dispositivo. “Los compromisos adquiridos por el presidente el pasado año están también en un cumplimiento clarísimo”, respondió a las reprobaciones del sindicato UGT: “La Junta no ha hecho nada y la situación está todavía peor”. Quiñones ha apuntado también al Gobierno (PSOE y Sumar) este lunes: “Castilla y León se está preparando más, pero nuestra preparación tiene que ir acompañada de la de otras administraciones competentes”. Esta comunidad acaparó desde 2015 una ayuda estatal contra incendios igual a la suma de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha y copó el 47,9% de las intervenciones de las brigadas estatales en 2025.