Hasta hace unos 10 días, 2025 estaba siendo un año relativamente bueno y tranquilo en cuanto a los incendios forestales en España. Sin embargo, coincidiendo con la extensa y dura ola de calor que arrancó a principios de mes y que ha golpeado de forma generalizada a la Península y Baleares, una parte importante del país se ha convertido en un infierno y los incendios forestales se han desbocado en zonas de Galicia, Castilla y León y Extremadura. Una parte considerable han sido megaincendios simultáneos, con áreas afectadas por encima de las 10.000 hectáreas. Y las estadísticas sobre superficie quemada han sido fulminadas en un puñado de días.
Todavía es pronto para poder tener el retrato completo de lo ocurrido. Entre otras cosas, porque este episodio de incendios no ha terminado. La tarde de este domingo había activos cerca de 40 incendios, con la provincia de Ourense de nuevo como uno de los puntos críticos. Pero los datos que empieza a manejar ya el Ministerio para la Transición Ecológica, que van con retraso porque dependen en gran medida de lo que les trasladan las comunidades y estas no facilitan la información hasta que están extinguidos los incendios, ya apuntan a un verano desastroso.












