Con el humo todavía sobrevolando Almonte, las dudas han vuelto a situarse sobre los medios humanos y técnicos con los que cuenta el dispositivo de bomberos forestales de Andalucía, el EMA Infoca, de cara al verano. De hecho, los dos incendios declarados estos días en este municipio de Huelva, en pleno entorno de Doñana, han funcionado como anticipo de lo que está por venir: una campaña de alto riesgo que arranca el 1 de junio y que lo hace entre versiones enfrentadas sobre el estado real del dispositivo que está integrado en la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA) desde hace año y medio.

Mientras la Junta de Andalucía insiste en que el operativo llega “reforzado” y con más medios que nunca, buena parte de la representación sindical describe un escenario muy distinto: vacantes sin cubrir, unidades incompletas, problemas de relevo en plena extinción y una carga de trabajo que, en algunos incendios, se traduce en jornadas que se alargan durante horas sin descanso. El contraste entre ambas lecturas no es nuevo, pero este año llega con un elemento añadido: la campaña comienza tras semanas de incendios simultáneos en distintas provincias y después de un invierno especialmente lluvioso que ha dejado, según coinciden todas las partes, una acumulación de vegetación que incrementa el riesgo de propagación rápida del fuego.