La sombra del burroPedro S�nchez ya no gobierna Espa�a: administra el bloqueo institucional. El l�der que ha abolido los escr�pulos morales ha convertido su vulnerabilidad familiar en desaf�o al EstadoActualizado S�bado,
mayo
22:57Ma�ana se cumplir�n ocho a�os desde que Pedro S�nchez accedi� al poder y casi todos los peores temores que se expresaron entonces se han ido cumpliendo. La divisi�n pol�tica sobre los aspectos esenciales de nuestro espacio p�blico es m�s profunda que nunca en democracia y jam�s hab�a sido m�s intensa la contumaz impugnaci�n de los fundamentos del Estado desde el propio Estado. Lo hemos dicho muchas veces: la corrupci�n nunca fue el motivo de la moci�n de censura, sino la coartada de un proyecto pol�tico que desencuaderna las instituciones y redefine la idea de Espa�a y su lugar en el mundo para acomodarlas a la continuidad personal del presidente.Arcadi acierta esta semana en su podcast Yira Yira al situar en esa dimensi�n el salto cualitativo que representan los hallazgos del caso Leire: �Del n�cleo del PSOE surgi� presuntamente una orden para ir contra el Estado y eso es mucho m�s grave que todo lo que conocemos; todo estaba anunciado en aquella primera carta a la ciudadan�a y, a�n antes, en la aprobaci�n de la amnist�a a cambio del poder�. As� es: �Por orden del one�. Estaba escrito que un Gobierno nacido del oportunismo caer�a de bruces en la corrupci�n, pero sobre todo que el l�der que ha abolido los escr�pulos morales en nombre de la resistencia y atribuye a su fuerza de voluntad el monopolio de la legitimidad democr�tica acabar�a convirtiendo su vulnerabilidad familiar en un desaf�o al Estado.Feij�o ha evolucionado del no rotundo a una moci�n de censura a admitir �todo lo posible para cambiar el Gobierno�. Se tratar�a, si esta vez la presenta, de solemnizar un proyecto de futuro. Porque no veremos a Junts ni al PNV apoy�ndola por m�s desesperados que est�n ante una posible coincidencia de las elecciones con las municipales y forales. El presidente los arrastrar� en su deriva. El muro le funciona al mismo tiempo como garant�a de impunidad y como sistema de cautiverio. La l�gica binaria que domina la pol�tica espa�ola es sencilla: o S�nchez y la expectativa plurinacional o la abominable derecha con Vox. Escoger�n siempre lo primero: lo contrario ser�a negar su raz�n de ser.El blindaje sentimental de S�nchez se completa con el proceso de fanatizaci�n de las bases de la izquierda que retrataba este viernes Jacobo Bergareche: �Lo que esta �lite cultural [y period�stica] defiende siempre por encima del Estado de derecho y de sus instituciones son los valores de la tribu. Esto, por supuesto, no es un rasgo particular de la izquierda, sino que es una conducta t�picamente sectaria de cualquier colectivo preso de un narcisismo moral, y el camino m�s r�pido hacia la deriva antidemocr�tica�.Aquella carta es el guion de una legislatura que desembocar� en un plebiscito existencial en torno al liderazgo carism�tico del presidente, articulado sobre el frente amplio. Si la imputaci�n de su esposa fue el detonante emocional para una brecha democr�tica, pueden intuirse los siguientes pasos. S�nchez ir� al Congreso el 22 de junio. Para entonces habr� sentencia contra �balos, Zapatero habr� declarado en la Audiencia y puede haberse resuelto si Bego�a G�mez se sentar� o no en un banquillo. Desde que se anuncie esa decisi�n, el Gobierno declarar� una descalificaci�n radical de la oposici�n, de los medios cr�ticos y de los jueces. Del pluralismo y los contrapoderes. Pero le falta fuerza moral para que esta vez le salga bien.Y mientras Espa�a contin�a ensimismada en un debate en c�rculos en torno al psicodrama particular del presidente, el tren del futuro no se detiene. El pa�s se enfrenta a los grandes desaf�os de nuestro tiempo -el desorden global, el invierno demogr�fico, la inteligencia artificial, la transici�n energ�tica, la educaci�n de valor a�adido...- sin capacidad para las pol�ticas de Estado y con la discusi�n p�blica secuestrada por un liderazgo atrincherado que no contempla el inter�s general. S�nchez presume de econom�a robusta y de una subida del 23% de los salarios, por encima de la inflaci�n, desde que gobierna, pero el sueldo neto real ha ca�do un 0,5% respecto a 2018.La verdad aut�ntica, y la que perciben los ciudadanos, es la que expres� esta semana el catedr�tico Ant�n Costas en la presentaci�n de la memoria del Consejo Econ�mico y Social: �El puente que exist�a entre crecimiento y bienestar se ha roto, principalmente por dos motivos: uno es la vivienda, que se come, viendo los datos de precios de alquiler y de compra, toda la mejora de los salarios reales y del empleo. El otro es el coste de la vida, especialmente de aquellos bienes y servicios que han quedado congelados arriba tras la etapa anterior de inflaci�n, y que no bajan�. �sta es la realidad que vive el pa�s mientras el presidente se empe�a en sobrevivir de espaldas al Congreso, incapaz de aprobar Presupuestos en toda una legislatura y de sacar adelante una m�nima iniciativa pol�tica que responda a las necesidades de los espa�oles. S�nchez ya no gobierna Espa�a: administra el bloqueo institucional. Porque �l, y ella, lo valen. Vivimos encadenados al one.












