Tanto Aitor Esteban como el lehendakari Pradales tienen motivos para estar preocupados y plantearse un cambio de posici�n. Su pacto de gobierno con el PSE les puede pasar factura por los casos de corrupci�n.Cuando se cumplen ocho a�os de la moci�n de censura contra Mariano Rajoy que llev� a Pedro S�nchez a La Moncloa (mayo de 2018) y falta un a�o para las elecciones auton�micas y municipales (mayo de 2027), el PNV ha lanzado este fin de semana un serio aviso al presidente del Gobierno. "Es irresponsable que S�nchez siga m�s all� de 2026 con una agenda descontrolada y judicializada", dijo el presidente del Partido Nacionalista Vasco, Aitor Esteban, en un acto en Durango (Vizcaya). A�adi� que "todos los esc�ndalos judiciales que est�n rodeando al gobierno espa�ol son absolutamente perjudiciales para la imagen de la pol�tica y de la estabilidad gubernamental. Aqu� no vale todo. Ya van nueve casos abiertos, ahora Zapatero. Lo que hemos le�do en el auto es muy grave y muy preocupante. Esto es muy serio".No es la primera vez que el nacionalismo vasco de derechas amenaza al Ejecutivo al que lleva apoyando durante ocho a�os y no est� claro si se trata de un aviso serio o de una presi�n para que les concedan la gesti�n de la Seguridad Social y se avengan a negociar un nuevo Estatuto para el Pa�s Vasco. Pero el final de su intervenci�n no deja lugar a dudas sobre un cambio de posici�n. "Un panorama que ciertamente hace muy dif�cil que S�nchez pueda culminar la legislatura. Ser�a irresponsable seguir m�s all� de 2026 sin rumbo, sin Presupuestos, sin una mayor�a estable y con una agenda descontrolada y judicializada", concluy�.Inmediatamente despu�s, los representantes del partido en el Congreso de los Diputados quisieron aclarar que una cosa es criticar la situaci�n y otra apoyar una moci�n de censura del PP y de Vox para derribar al Gobierno. Ese es el doble juego al que nos tiene acostumbrados el PNV, que vot� a favor de S�nchez d�as despu�s de haber aprobado los Presupuestos de Rajoy. Son oportunistas y saben sacar tajada de la debilidad de los dos partidos mayoritarios. Lo hicieron con Felipe Gonz�lez, con Jos� Mar�a Aznar, con Jos� Luis Rodr�guez Zapatero, con Mariano Rajoy y con Pedro S�nchez. Y cada vez que firmaban un apoyo hac�an caja.Sin embargo, en esta ocasi�n, tanto Aitor Esteban como el lehendakari, Imanol Pradales, tienen motivos para estar preocupados y plantearse un cambio de posici�n. EH Bildu consigui� empatar con ellos en las �ltimas elecciones auton�micas y las encuestas auguran que los independentistas podr�an arrebatarles innumerables alcald�as dentro de un a�o (lo mismo les sucede en Catalu�a a Junts con Alianza Nacional). Su pacto con el PSE para formar gobierno en el Pa�s Vasco les puede pasar factura en los pr�ximos meses, a medida que avancen todos los procedimientos judiciales contra exministros, ex secretarios generales del PSOE, familiares del presidente y, sobre todo, contra Zapatero.Las duras afirmaciones de Esteban se produjeron mientras segu�an public�ndose documentos relativos a la imputaci�n del expresidente Zapatero. Primero fue la resoluci�n del magistrado de la Audiencia Nacional Jos� Luis Calama, luego los dos informes de la UDEF y finalmente el sumario completo de una investigaci�n que lleva realiz�ndose durante a�o y medio. Y pronto se conocer�n todos los detalles obtenidos tras la entrada y registro de su despacho en la calle Ferraz y el de la empresa de sus hijas.Sin negar la presunci�n de inocencia a la que se agarran sus amigos, seguidores y periodistas adictos al sanchismo, los datos que se van publicando son demoledores y echan por tierra las declaraciones exculpatorias del expresidente en el Senado y en su intervenci�n grabada y difundida el d�a de la imputaci�n. Cada dato nuevo mata el relato victimista que intentan mostrar sus compa�eros de partido y sus aliados de gobierno. Tanto es as�, que sus defensores han dejado de pronunciar la palabra lawfare, para limitarse a poner en valor su legado progresista.Un legado muy discutible que, adem�s, supone un se�alamiento del propio S�nchez. Porque Zapatero ha sido el l�der moral del PSOE, consejero pol�tico y diplom�tico del presidente y negociador con los independentistas catalanes y vascos. Su ca�da va a ser la m�s dura para los socialistas, dejando los nueve casos abiertos a Jos� Luis �balos, Koldo Garc�a, Santos Cerd�n, Leire D�ez o la esposa y el hermano del secretario general, en meras an�cdotas frente a la gravedad de la trama de corrupci�n que sigue investigando la Audiencia Nacional, con la colaboraci�n de UDEF y de la Justicia de varios pa�ses.El resto de los socios y aliados del Gobierno se mantienen a la espera de lo que pueda declarar el imputado el pr�ximo 2 de junio. Algunos han hecho amagos de dejar de apoyar al Ejecutivo, pero siguen sin tener incentivos para ello. Prefieren mantenerles en el poder con una extrema debilidad que les permitir� seguir obteniendo beneficios econ�micos y pol�ticos, e incluso m�s salidas de asesinos etarras de prisi�n. Solo dar�n el paso si consideran que el riesgo de ponerse de perfil ante un caso tan flagrante de corrupci�n les puede afectar en las pr�ximas citas electorales.Tampoco en el PSOE conf�an mucho en el futuro judicial de Zapatero y en las consecuencias que traer� en las siguientes elecciones. La noticia de su imputaci�n se retras� unos d�as para que no afectara a los comicios de Andaluc�a, en los que los socialistas cayeron por debajo del 23% de los votos, un nuevo m�nimo hist�rico.Los alcaldes y los presidentes auton�micos del partido, que hab�an recibido como un mazazo la hecatombe de Mar�a Jes�s Montero, se muestran ahora en p�nico, pensando que S�nchez podr�a aguantar hasta julio de 2027, dej�ndoles a los pies de los caballos en las elecciones de mayo. Algo que choca con la frase de "tranquilidad m�xima", que repiten en La Moncloa.En medio de todo ello, Alberto N��ez Feij�o sigue esperando pacientemente c�mo se desarrollan los acontecimientos en la Audiencia Nacional y en la sede de los partidos que sostienen a S�nchez. Tiene claro que no debe presentar ahora una moci�n de censura que aleje del foco medi�tico este nuevo esc�ndalo de corrupci�n en el PSOE y ha optado por ordenar una pausa pol�tica.El problema de todo lo que sucede es que la actual agon�a pol�tica e institucional que sufre Espa�a est� haciendo mucho da�o a un sistema democr�tico que se sustenta en la confianza en los pol�ticos y las instituciones. Algo que, desgraciadamente, va a peor d�a a d�a.