“Oí un ruido muy fuerte y pensé que era un bombazo”. En realidad no eran más que fuegos artificiales en una celebración en un paladar —restaurante— en plena noche, pero Elena —nombre ficticio—, una vecina de La Habana Vieja, explica el miedo que sintió: “Salí a la terraza y desde mi casa, que está en un piso alto, pude ver que se trataba solo de fuegos artificiales, pero por un momento pensé que era un ataque de EEUU. Además, era sábado, como cuando atacó Venezuela”.
En efecto, el presidente de EEUU, Donald Trump, suele ordenar bombardeos en fin de semana para sortear el castigo de la Bolsa, y aquel día que lanzó un ataque sobre Venezuela, el pasado 3 de enero, era sábado. Los soldados estadounidenses mataron a un centenar de personas, entre ellos 32 soldados cubanos de la guardia personal del presidente Nicolás Maduro, que fue secuestrado para ser encerrado en una cárcel en Nueva York.







