Benito, el hijo de Benito, aparece en el centro del escenario. Permanece quieto con los ojos cerrados, envuelto en la explosi�n del entusiasmo colectivo que borbotea desde la pista y sube atronador por las gradas hacia el cielo de Madrid. "�Benito! Benito!". Un minuto ensordecedor. Son 64.000 personas gritando con una efervescencia incontenible en el cuerpo, como si el gas de un refresco recorriera sus arterias. Han venido en busca de diversi�n, quieren un �xtasis, existir sin l�mites, aunque solo sea por un breve rato.Bad Bunny viste un traje con la chaqueta cruzada y solapas enormes. Es un mensaje: esta ser� una gran fiesta de m�sica urbana actual, pero empezar� con ritmos tradicionales porque las ra�ces y la autenticidad son conceptos que se van a repetir en esta calentorra tarde de primavera a m�s de 30 grados. �Fue una celebraci�n de la identidad latina? �Hubo reivindicaciones, alegatos, protestas? No, no, no. El �nico mensaje es mucho m�s sencillo: Bad Bunny anima a "disfrutar de las cosas peque�as de la vida, de re�r, de cantar, de bailar y disfrutar de las personas que est�n a tu alrededor" y, sobre todo, "a pasarla bien". "Madrid, baila y ama sin miedo", dice varias veces, y eso es lo que ha hecho la chavalada en todas y cada una de las canciones.As� comienza el primero de los diez conciertos que el prodigio puertorrique�o va a ofrecer en el Riyadh Air Metropolitano, una residencia hist�rica en Espa�a con la que ninguna artista internacional hab�a siquiera so�ado hasta ahora. Ser�n en total 640.000 asistentes solo en Madrid, m�s de 750.000 en nuestro pa�s contando los dos conciertos en Barcelona del pasado fin de semana. Un r�cord descomunal, casi inveros�mil. As� que la expectaci�n era enorme en el p�blico, formado b�sicamente por j�venes, aparentemente con m�s chicas que chicos y con una mayor�a de asistentes espa�oles (las entradas generales estaban entre 80 y 160 euros, aproximadamente). El espect�culo, dividido en tres partes durante dos horas y 50 minutos, ha sido vivido con una enorme intensidad. Bad Bunny hab�a venido a ofrecer una gran fiesta y la gente, hiperexcitada, ten�a unas incre�bles ganas de jarana: la mec�nica de la fusi�n nuclear hizo su magia.Bailando salsa al estilo cl�sicoEl reguet�n no es hijo de la salsa, pero tiene las mismas finalidades: la m�sica como espacio de encuentro social, el baile colectivo y el roce carnal de los cuerpos. 'La mudanza' es una salsa poderosa sobre los abuelos y los padres de Bad Bunny y sobre la lucha de Puerto Rico por su independencia. El orgullo se traduce en una sacudida estridente de trombones, trompetas y percusiones que descarga la joven orquesta Los Sobrinos a todo volumen. �At�micos Sobrinos! El concierto acaba de comenzar y ya baila todo el mundo. El tiempo ha dejado de existir.El Metropolitano est� medio loco y aqu� suenan maracas para salsear 'Calla�ta', un reguet�n mel�dico con trazas de balada de hace ya siete a�os. Con la orquesta, la canci�n se menea completamente distinta del original: el impulso principal lo da el piano, jazz latino alegre y vigoroso, mientras el grupo de vientos va soltando fogonazos bailados hasta la �ltima fila de la grada. Es la �nica canci�n de esta primera parte que no est� incluida en 'Deb� tirar m�s fotos', el disco premiado con el Grammy a mejor �lbum de 2025 y que ha convertido a Bad Bunny en una de las mayores estrellas del pop mundial. El �lbum de todos los r�cords combina reguet�n, dembow y trap con g�neros tradicionales de la m�sica latina. Es en esa tradici�n donde empieza el concierto como un viaje sonoro. Un ejemplo hermoso es la siguiente canci�n, 'Pitorro de coco', un tributo al folclore puertorrique�o a ritmo de plena y de m�sica j�bara, sonidos rurales de fiesta de la isla. Sin vientos ni piano, el protagonismo se lo lleva el cuatro, esa guitarrita que es a Puerto Rico lo que el tres a la m�sica cubana.M�s salsera y muy mel�dica y romanticona es 'Weltita', en la que la cantante de Chuwi forma un estupendo dueto con Bad Bunny. La orquesta suena elegante y con alegr�a. No hay ni un bombo electr�nico por debajo ni un gui�o reguetonero; tampoco en 'Turista', un emotivo bolero profundamente melanc�lico. El gesto art�stico de empezar con m�sicas del pasado incluso cambia la forma de cantar de Bad Bunny, que interpreta como un cl�sico, evitando las estridencias mel�dicas. Fluye todo estupendo, pese al sonido reverberante y confuso del estadio, donde se pierden los matices y la voz debe estar a un volumen alt�simo.Dos de las mejores canciones del disco, 'Baile inolvidable' y 'NuevaYol', alumbran el final de este tramo salsero, que dura 45 minutos. Los Sobrinos no es la mejor orquesta caribe�a del mundo, pero s� la mejor para este Bad Bunny de ayer y de hoy, porque entiende los c�digos del pasado y los del presente. Toca m�sica tradicional y la adapta a la m�sica urbana, y lo hace de un modo tan org�nico que emociona y deslumbra. En 'Baile inolvidable' hay elementos de salsa y de bomba ligados con referencias de trap. Sin embargo, la fusi�n m�s incre�ble se encuentra en la portentosa 'NuevaYol', que pasa vertiginosa de la salsa al dembow, con el 'flow' pesado y el primer ritmo electr�nico del 'show' rebotando en las nalgas. Es la primera vez que veremos todo el estadio dando saltos. Algo incre�ble.Bellaqueo en la casitaLa segunda parte del concierto se desarrolla en La Casita, el escenario situado en el otro extremo del campo y en el otro extremo musical. Con la producci�n electr�nica sofisticada de 'Veld�' comienza un variado ciclo de reguet�n y trap formado principalmente por canciones de 'Yhlqmdlg' (sigla de "Yo hago lo que me da la gana", un t�tulo que fue y es una declaraci�n de principios) y 'Un verano sin ti', dos de los mejores discos en la historia del reguet�n.Este es el Bad Bunny que aman sus fans de siempre: con el caracter�stico fraseo teatral que le ha distinguido, con ch�ndal y sin orquesta, travieso y bellaco, cantando descarado sobre copular con frenes� rodeado de famoseo, con su Ana de Armas desencadenada y su Ester Exp�sito con abanico. 'Tit� me pregunt�', entre el dembow y el reguet�n, se acelera poderosa y rapidota como un tren bala mientras el estadio es barrido por cientos de rayos l�ser. El sal�n de baile ha cerrado definitivamente, hemos llegado a la discoteca. 'Neverita' tiene sintetizadores y un bombo de 'house' cl�sico: su estribillo se canta dando brincos. El discotequeo sube de intensidad con el arreglo 'eurodance' de 'Si veo a tu mam�', que suena como un himno de club de hace 25 a�os. La gente salta como si el suelo fueran brasas, es un fiest�n, es un tsunami, es una chaladura.Reguet�n en el tejado y perreo hasta abajoBad Bunny pasa m�s de 15 minutos saludando y hablando con la gente de la primera fila, dando la mano, abraz�ndose y haci�ndose fotos. Escoge a varios fans para que hagan el grito de guerra "Acho, PR".Hemos llegado al n�cleo del concierto y el n�cleo de Bad Bunny es el reguet�n. El tejado de La Casita es el escenario de un ciclo de canciones que revientan de tensi�n sexual y de declaraciones de amor, los temas sobre los que siempre ha cantado el puertorrique�o, que de malo solo tiene el nombre: es, suspiro, un romantic�n sin remedio. Son llenapistas comerciales que inyectan en el p�blico un torrente de adrenalina en cuanto empiezan a sonar los primeros acordes.La gozadera comienza con 'Voy a llevarte pa PR' y 'Me porto bonito', uno de los mayores �xitos de su carrera. Son dos sacudidas de reguet�n cl�sico con referencias al perreo que el cantante entona con energ�a y algunas estrofas chulescas de rap. El remix de 'No me conoce', de Jhayco, es uno de los reguetones m�s suaves de este tramo, con unas melod�as de pop sentimental que contrastan con el sonido duro y callejero de 'Bichiyal' y 'Yo perreo sola'. Estas dos canciones evocan el reguet�n de principios de siglo y se suceden encadenadas para que el p�blico grite unos estribillos que se ha tatuado en tantas noches de discoteca. M�s popera y dulzona es 'Efecto', otro mega�xito cuya letra es recitada por miles de personas en un coro que sube desde la pista a las gradas como una ola de 12 metros hasta que se desborda por la boca del estadio. Trap con orgullo"Si usted se va de aqu� sin haber perreado no puede decir que estuvo", es una declaraci�n de principios. "Yo quiero ver a Madrid perreando", dice cuando comienza a sonar 'Safaera', una de las producciones m�s ambiciosas y vanguardistas de Tainy, muchas canciones en una sola canci�n que suena crujiente con ritmos m�s densos que un pur� de boniato. Su sucesi�n de cambios se acompa�a en el pantall�n del fondo del escenario con perreo para mayores de 18 a�os. Bad Bunny se mueve por el tejado de La Casita como si fuera un boxeador en un cuadril�tero.En 2026 se cumplen 10 a�os de la primera canci�n conocida de Bad Bunny, un trap denso de despecho llamado 'Diles'. Es una pieza recia que funciona como un arrebato de arrogancia que los fans de la vieja escuela cantan con rabia. Si la sucesi�n de temazos reguetoneros es como una 'playlist' de cl�sicos de discoteca, esta parte del concierto sirve para explicar la identidad de este artista vertiginoso. 'Diles' es el principio de todo y tiene el sabor met�lico del orgullo.Un segundo ca�onazo de trap oscuro, 'M�naco', avanza lentamente con su 'sample' de violines con forma de serpiente. Hay raperos expertos que no llenan un estadio con este carisma.Myke Towers, invitado especial de Bad BunnyEl tambi�n puertorrique�o Myke Towers aparece como el invitado de esta primera velada de Bad Bunny en Madrid. Juntos cantan 'Adivino' y luego canta solo un intenso 'medley' de varios mega�xitos como 'La playa', 'Peligrosa' o 'La falda' que son un miniconcierto dentro del concierto.La Casita se cierra con dos temas de sonido completamente diferente: se apaga la electr�nica y vuelve el Bad Bunny que reivindica las ra�ces de su pa�s: ahora suena la m�sica m�s tradicional de la noche. Con un peque�o grupo formado por tres panderos y una g�ira entona 'Caf� con ron', una plena que remite a las celebraciones rurales de Puerto Rico. El grupo que le acompa�a, Los Pleneros de la Cresta, se queda para interpretar una segunda tonada de su repertorio en este homenaje a la m�sica popular. Mientras, el cantante se escabulle para prepararse para el final del concierto.El gran final: del reguet�n al popDe vuelta al escenario principal encontramos al Bad Bunny que ya es una de las mayores estrellas mundiales de pop. En estos temas suaves y sin aristas el reguet�n adopta su aspecto m�s pop y accesible, empezando por 'Ojitos lindos' y 'La canci�n', su meloso dueto de 2019 con J. Balvin que a�n es uno de los temas m�s populares de toda su carrera. A esta melanc�lica historia de desamor (la trompeta en directo y el estribillo en modo karaoke masivo) sigue otra pieza sobre un coraz�n roto, 'Kloufrens', en la que el arpegio de sintetizador es a�n m�s protagonista que en la grabaci�n original. Estas tres piezas blanditas dan paso a dos clasicazos de fiesta universitaria. La referencial 'D�kiti' es de nuevo una mezcla de reguet�n pero no con pop, sino con electr�nica de club elegante. El resultado en el p�blico es instant�neo: son bailadas y coreadas de principio a fin como himnos generacionales que explotan en dos de los coros m�s pegadizos y cl�sicos de su repertorio. La misma comuni�n se desborda en 'Yonaguni'.El gran final del concierto es una carta de amor a Puerto Rico que empieza con el ritmo de bomba de 'El apag�n', una canci�n contagiosa de 'Un verano sin ti' que presagiaba la reivindicaci�n patri�tica de 'Deb� tirar m�s fotos'. Cuando la m�sica tradicional del primer minuto de la canci�n se arrebata en un tremendo 'banger' de 'house', el estadio entero se transforma en un discotec�n que rompe a saltar. El espect�culo vuelve a estar en la pista y en la grada, donde 50.000 personas son inmensamente felices. Es una visi�n maravillosa.El concierto acaba donde empez�, con la exaltaci�n de Puerto Rico de 'Deb� tirar m�s fotos'. Todo lo que representa el disco, la identidad, la dignidad popular, la nostalgia y el sentimiento de injusticia por la situaci�n de la isla, todo ello est� en 'DtMF'. Y, aunque comienza melanc�lica, est� plasmado con alegr�a y estalla en una celebraci�n colectiva del amor y el cari�o, y as� es tambi�n como se vive en esta noche madrile�a: su memorable estribillo es coreado como si fuera el salvoconducto a una felicidad absoluta. El tiempo sigue sin existir.La decisi�n de Bad Bunny de no terminar el concierto con esta canci�n, sino con un zambombazo de reguet�n sucio y callejero que celebra el perreo es una declaraci�n de intenciones y, tambi�n, un acto consecuente. El reguet�n ha sido rechazado durante muchos a�os como una m�sica simplona y vulgar, ha sido despreciado por interpretaciones morales de la m�sica con altas dosis de clasismo. Quiz� por eso Bad Bunny no se despide con el hermoso sentimentalismo de 'DtMF', sino representando el sonido macarra de un reguet�n sin coartadas reivindicativas, un ritmazo que se te mete por los intestinos y que es pura m�sica de fiesta, lo que �l no ha parado de encarnar y sublimar durante su carrera hasta que lo ha bailado hasta abajo el planeta entero.La canci�n es 'Eoo' y su electr�nica turbulenta y sincopada es acompa�ada en las pantallas por un mensaje gigante que parpadea en la retina: "Perreo". Fuegos artificiales, columnas de fuego y miles de luces de discoteca animan el locur�n masivo que se desencadena. Si alguien no est� bailando que vaya ma�ana al hospital. Bad Bunny se despide mientras estallan los fuegos artificiales y en los altavoces permanece repetido en bucle un ritmo cl�sico de reguet�n. Quiz� sea un consuelo para toda esta gente saber que, despu�s de todo, no eran tan idiotas por cantar y bailar reguet�n.
Madrid se pone bellaco con Bad Bunny: el perreo hasta abajo y el Metropolitano patas arriba
Benito, el hijo de Benito, aparece en el centro del escenario. Permanece quieto con los ojos cerrados, envuelto en la explosi�n del entusiasmo colectivo que borbotea desde la...












