Cuando Bad Bunny canta en El apagón que ahora todo el mundo quiere ser latino, “pero les falta sazón, batería y reguetón”, no habla solo de música, sino de una tendencia. Porque en apenas unos años lo latino ha pasado de ser algo periférico, casi residual, propio de una cultura urbana aún por asimilar, a llenar una y otra vez los estadios más grandes de la ciudad para consolidar Madrid como la capital de la música y la cultura latina. Tras un largo año de espera tras una histórica venta de entradas, Madrid lanzará este fin de semana a mover las caderas al ritmo del Debí tirar más fotos World Tour, que verá la luz en el Riyadh Air Metropolitano. Los 10 conciertos se celebrarán entre el 30 de mayo y el 15 de junio, y reunirán a unas 50.000 personas por noche. Prometen dejar entre 185 y 220 millones de euros de impacto económico en la capital, según cálculos de la Asociación de Promotores Musicales. En total, medio millón de personas perreando, un 40% de las cuales llegaron de fuera de Madrid.La gira, explica el propio Bad Bunny, habla de nostalgia, identidad y de echar de menos la tierra propia, algo que entienden bien muchos migrantes latinoamericanos que, cuando escuchan los ritmos de su país, se sienten un poco más en casa. No es precisamente poca cosa, considerando que en la Comunidad de Madrid viven ya más de un millón de latinoamericanos, según los últimos datos del INE. Para muchos de ellos, estos conciertos son más que música: “Son una celebración colectiva de identidad”, ha recordado el propio cantante.La ciudad lleva semanas preparándose para la invasión. Hay tiendas vendiendo abanicos de Bad Bunny, videos en TikTok con tutoriales para hacerse las trenzas “modo Benito”, bares preparando sesiones especiales de salsa y reguetón y grupos de amigos organizando auténticas peregrinaciones al Metropolitano. Incluso quienes no consiguieron entrada tienen ya plan: escuchar el concierto desde fuera del estadio. A ellos se sumarán este fin de semana decenas de fiestas con música y ritmos caribeños para unirse a la gran celebración en la que se han convertido los conciertos del artista puertorriqueño. Una de las propuestas más llamativas es la de Rita’s Mirador, el nuevo espacio de ocio del Riyadh Air Metropolitano. Allí, proponen a los asistentes hacer la previa antes del concierto y, a quienes no hayan conseguido entrada, escuchar al cantante aunque sea desde los aledaños del estadio. La escena recuerda a lo ocurrido en Barcelona, donde cientos de personas terminaron reuniéndose alrededor del recinto para cantar desde fuera los grandes éxitos del artista. La discoteca Fitz, por su parte, celebrará el after oficial de cada una de las noches con actuaciones sorpresa, y La Gran Cucaracha abandonará temporalmente los miércoles del Bar del Internacional para aterrizar en el icónico Florida Park con tardes llenas de DJs y grupos de salsa. En la Sala Sol habrá una fiesta llamada Cuando Perreabas; Shoko organizará la Casa Puerto Rico en homenaje al cantante; Uñas Chung Lee tendrá varias noches temáticas de Bad Bunny y la sala 365 se ha ambientado completamente con colores, música y gastronomía caribeña. Fiesta latina por doquier.Todo esto se traduce en cifras millonarias de impacto económico para la capital. La facturación bruta solo por venta de entradas ronda los 85 millones de euros, calculando que el promedio de cada entrada ha sido unos 170 euros. Son cálculos del profesor de economía de OBS Business School Carlos Balado después de estudiar el impacto económico que han tenido conciertos similares de Bad Bunny en otras ciudades del mundo. “Madrid se ha consolidado como una de las principales plazas de la música latina en Europa por una combinación muy clara: demanda, recintos, conectividad internacional y afinidad cultural”, señala Nacho Córdoba, promotor de Live Nation Spain, la empresa encargada de traer al artista a España.La Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM) estima por su parte una ocupación media del 81,82% en los establecimientos hoteleros de la Comunidad de Madrid entre el 5 y el 9 de junio, coincidiendo además con la celebración del viaje apostólico del Papa León XIV. Si el presupuesto máximo es de 100 euros por noche, encontrar habitación se convierte prácticamente en misión imposible: la ocupación supera el 95%. Además, la compañía ferroviaria Ouigo estima que todos los conciertos de Bad Bunny en Madrid generarán un tráfico de más de 186.000 viajeros en sus trenes desde todos sus destinos, un impacto significativo en la movilidad durante esas fechas. Para Albert Guivernau, investigador de OBS Business School y director de Fundación Civismo, los diez conciertos de Bad Bunny “se perfilan como uno de los mayores acontecimientos económicos y culturales del año para Madrid”. Las estimaciones sitúan el impacto económico total entre los 150 y los 200 millones de euros —algunas proyecciones incluso lo elevan hasta los 220 millones— gracias al efecto arrastre sobre hoteles, restauración, transporte, comercio y ocio. Además, asegura que solo el sector de la hostelería calcula ya un impacto de entre 14 y 28 millones de euros en bares y restaurantes, impulsado por la llegada masiva de asistentes de fuera de Madrid.En esto coincide la Asociación de Empresarios de Ocio y Espectáculos de la Comunidad de Madrid, Noche Madrid, que considera que el formato de celebración de la gira Debí tirar más fotos World Tour “es una experiencia sin precedentes para la ciudad”. “Va a marcar un antes y un después en la organización de los grandes tours internacionales y en la selección de sus fechas y horarios”, señalan desde la patronal.Los números de unos y otros expertos cuadran. Teniendo en cuenta que de las 500.000 entradas vendidas para los conciertos del Metropolitano aproximadamente 300.000 corresponden a público de fuera de Madrid, Noche Madrid estima también que la gira generará un impacto económico total de unos 200 millones de euros para la ciudad. “La vida nocturna, los clubs, bares de copas y zonas de ocio calculan que el impacto económico en estas empresas recreativas será de 25 millones de euros, en torno al 15% del impacto económico total de la gira en Madrid”, explican desde la plataforma.A ello habrá que sumar el merchandising. Porque, como toda gran peregrinación pop, los conciertos de Bad Bunny también tendrán uniforme oficial. En este caso, tras colaborar con Zara, Bad Bunny ha lanzado también junto a Adidas una colección cápsula dedicada exclusivamente a sus conciertos en Madrid con camisetas de edición limitada inspiradas en la capital. A estas alturas, todo negocio parece ya poco.