¿Qué estamos haciendo?, ¿los políticos la tratan? ¿De la Presidencia hay alguna propuesta concreta de diálogo o reforma... fuera de decisiones peligrosas como permitir que el Biess se endeude? Empujamos el problema, con un sistema al borde de una “quiebra progresiva”: en pocos años se recortarán las jubilaciones “porque la plata no alcanza” o encontraremos “recursos mágicos” y peligrosos... salvo que emprendamos una profunda reforma.Cifras muy claras:Uno. Cada año hay un hueco financiero que se amplía, ya va por encima de $ 3.000 millones. Se lo cubre de dos maneras: el aporte estatal del 40 % que nunca llega al 40 %, y gastando el fondo patrimonial. Eso se agotará en pocos años y llegaremos a la quiebra progresiva. Dos. Si proyectamos ese hueco a 50 años, obtenemos (en valor actual) una cifra superior a los $ 100.000 millones (doble de la deuda externa). ¿Cómo se cubrirá? Imposible. Con el mismo 40 % estatal que cada vez será menos efectivo, porque si se cumpliera estrictamente, absorbería todo el IVA e impuesto a la renta, ¡absurdo! O recortando beneficios.¿Qué reformar?Uno. ¿Por qué estamos dónde estamos? Sin duda por los cambios demográficos: vivimos el doble de tiempo jubilados, por ende “se necesita más plata”, y la relación entre activos aportantes y jubilados va empeorando rápidamente. Pero también el tener un sistema altamente ineficiente, corrupto y politizado, con tres características claves: estamos entre los países donde menos se aporta (algo más del 11 % para jubilación), donde más se recibe al jubilarse (en relación con lo que se aporta y a los salarios antes de la jubilación) y las condiciones para jubilarse son relativamente bondadosas. Dos. ¿Cuáles deben ser los objetivos de una reforma? a) No engañar a la gente: que lo ofrecido para jubilación se pueda cumplir, para lo cual debe haber un equilibrio en el tiempo entre aportes y pensiones; b) Cuando a la gente se le pregunta ¿cómo financiará su jubilación?, la respuesta es “con el IESS y unos ahorritos”, eso es lo que razonablemente debemos hacer: un sistema mixto que mantenga en parte el actual (mejor calibrado y manejado) y en parte permita ir acumulando ahorros individuales; c) Que sea equitativo: los limitados fondos de subsidio estatal (es decir nuestros fondos) deben ir a la gente de más bajos recursos, y además ir en parte a los afiliados del IESS y en parte a jubilados pobres fuera del sistema (hoy, casi todo va a los primeros).Tres. ¿Qué tomar en cuenta? a) Una reforma profunda: no es suficiente solo mejorar la administración, luchar contra la corrupción y cobrar la deuda al Estado, ni tampoco atraer nuevos afiliados al actual sistema (porque llegan ya con un déficit a cuestas); b) Puede haber una mezcla de diversos ingredientes entre los cuales evaluar (la comisión en la que estuve, dirigida por Augusto de la Torre, hizo una propuesta muy válida y discutible): edad y/o condiciones de jubilación, cálculo de la jubilación, tasa de aportes, separación de salud y pensiones, mecanismos para atraer a los independientes, ahorro individual (incluyendo jubilación patronal, cesantía, fondos de reserva y más), esquema de incorporación paulatina al nuevo sistema, y más. Quizás complejo políticamente, ¡pero necesario! (O)
Pablo Lucio Paredes: Jubilación: reforma urgentísima | Columnistas | Opinión
Una reforma profunda: no es suficiente solo mejorar la administración o cobrar la deuda al Estado...













