La publicación del informe de la Airef sobre el cumplimiento de la regla de gasto ha reabierto el debate sobre los desafíos del sistema público de pensiones. Algunas fuerzas políticas, y una parte de los analistas, ponen en cuestión su propia viabilidad, con una idea fija: nuestro sistema de pensiones es demasiado generoso, paga pensiones muy altas y con ello genera un déficit insoportable en las cuentas públicas que amenaza con la quiebra del Estado.PublicidadEn una versión más sofisticada del argumento se dice que un pensionista recibe mucho más de pensión de lo que aportó con sus cotizaciones durante su vida laboral. Hasta un 70% más, según quien haga los cálculos. Esta diferencia entre lo que se aporta en cotizaciones y lo que se recibe en pensión, es lo que haría inviable el sistema público de pensiones.Con este diagnóstico, es evidente cuál es la solución que proponen desde la derecha económica y política: reducir la pensión hasta igualar lo que se recibe en los años de vida como pensionista con lo que se cotizó en los años de vida laboral, en términos de equivalencia financiera. Hasta un 70% de reducción, que es la cifra que, según los que lo proponen, le daría equilibrio financiero al sistema.En realidad, esta propuesta de reducir las pensiones no es una novedad. Ya lo hizo el Gobierno Rajoy en 2013, estableciendo el denominado Factor de Sostenibilidad que reducía la pensión inicial al vincularla a la esperanza de vida del pensionista. Además, se eliminó el IPC como referencia para la subida anual, estableciendo el Índice de Revalorización de las pensiones, que limitaba un incremento de tan solo el 0,25% cada año, condenándolas a la pérdida continuada de poder adquisitivo.¿Es demasiado generoso el sistema público de pensiones? La respuesta es no. El 36% de las pensiones de jubilación están por debajo de los 1.000 euros al mes, la pensión media es de 1.572 euros y solo dos de cada cien jubilados cobra la pensión máxima de 3.359 euros.Publicidad¿El gasto en pensiones es insoportable para las cuentas públicas? Tampoco. En 2025, el gasto en pensiones fue del 12,8% del PIB y, según la Airef, el gasto medio hasta 2050 se situará en el 14,6% del PIB, una cifra asumible y explicable, porque el número de personas mayores de 65 años va a crecer en 2,5 millones.Pero hay una cuestión determinante de la que se habla poco: las pensiones, especialmente las de jubilación, se autofinancian —en buena medida— con las propias cotizaciones al sistema de pensiones.El gasto total en pensiones de la Seguridad Social —jubilación, incapacidad permanente, viudedad y orfandad— se elevó a 182.608 millones y la recaudación por cuotas fue de 152.834 millones. Por lo tanto, el déficit del sistema contributivo fue de 29.692 millones de euros. Este es el coste para las cuentas públicas del Estado, una cifra que equivale al 1,8% del PIB de 2025.PublicidadEsta es la gran diferencia de las pensiones con el resto de las partidas de gasto público: las pensiones se financian con cotizaciones sociales, que son una contribución finalista que solo se puede destinar al pago de pensiones. En realidad, las personas asalariadas dejan de cobrar el 30% de su retribución bruta mientras están en activo, para cobrar una pensión cuando se jubilan. Es un salario diferido.Ahora bien, los resultados son radicalmente diferentes si se contabiliza exclusivamente el gasto en pensiones de jubilación de carácter contributivo, que son las directamente vinculadas a las cotizaciones. En 2025, la Seguridad Social gastó 138.817 millones de euros en pensiones de jubilación y recaudó 152.834 millones por cotizaciones: más ingresos que gasto en las pensiones de jubilación contributivas.Las pensiones en España son bajas, el sistema está construido sobre intensos flujos de solidaridad de diverso tipo, el gasto en pensiones en nuestro país es asumible y financiable y la reforma de 2021 ha demostrado que es posible avanzar en el equilibrio del sistema, aumentando los ingresos y no por la vía de los recortes, que fue la utilizada desde hace 41 años.