Erri De Luca (Nápoles, 1950), es un escritor italiano que, además de vender libros, cultivó una imagen anómala para el mundo literario. Lo precede su biografía que implica 40 años antes de publicar por primera vez. En los 70 fue militante del grupo de extrema izquierda Lotta Continua, que abandonó ante la posibilidad de tomar las armas. Luego trabajó como albañil, obrero calificado de la FIAT y camionero, entre otros oficios. Autodidacta, estudió idiomas como suajili, ruso, yiddish y hebreo antiguo, traduciendo de este último, textos bíblicos. Su lucha por las causas justas resultó un apego: fue voluntario en África, conductor de camiones con ayuda humanitaria en la guerra de la ex Yugoslavia, incluyendo una estadía en Belgrado durante los bombardeos de la OTAN. Mientras tanto, publicó más de 80 títulos, practicando el montañismo con esmero, para vivir en la campiña italiana en una casa de madera y piedra (sin calefacción), alejado de todo (veremos en esta nota si, hoy, eso es posible). Algunos títulos en nuestra lengua: Montedidio (2002), Los peces no cierran los ojos (2012), La natura expuesta (2018), Imposible (2020), La edad experimental (2025). Desde hace diez años, junto a Ismail Kadaré, Mircea Cartarescu y Thomas Pynchon, formó parte de la lista de candidatos al Premio Nobel de Literatura, al menos en las casas de apuestas online. Visitó Buenos Aires para la Feria del Libro de 2025, presentando su último libro, La edad experimental, escrito junto a la modelo francesa Inès de la Fressange. Rubén H. Ríos lo entrevistó para PERFIL (“Borges fue el Platón de Macedonio”), donde demostró destreza y picardía. Ante la afirmación: “Creo que es Frederic Jameson, no recuerdo bien, quien dijo que hoy es más fácil imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo”, respondió: “Yo creo que van a coincidir los finales”.
Erri De Luca negó el genocidio en Gaza y quedó envuelto en una polémica
El escritor supo construir una figura singular dentro de la literatura contemporánea: exmilitante de izquierda, trabajador manual, autodidacta, traductor y montañista, cultivó durante años una imagen de independencia respecto de los circuitos culturales y mediáticos. Sin embargo, unas recientes declaraciones sobre Israel, el sionismo y la guerra en Gaza lo colocaron en el centro de una controversia que desató críticas feroces en distintos frentes.










