Las condiciones de un supuesto acuerdo de 60 días para negociar la paz en la guerra con Irán han dejado a la Administración Trump atrapada entre los crecientes costes económicos de cara a las elecciones de mitad de mandato y la ira de los halcones republicanos, que acusan al Gobierno estadounidense de rendirse ante Irán.
La ruptura pública entre Trump y los republicanos del Senado por su giro hacia la diplomacia con Irán también se ha reflejado dentro de su Administración, donde JD Vance y Marco Rubio se han visto obligados a hacer malabarismos con las políticas de Trump, a medida que este se inclina por salir de la guerra lo antes posible.
Los medios de comunicación estadounidenses informaron el jueves de que los negociadores de Estados Unidos e Irán habían llegado a un acuerdo sobre un memorándum de entendimiento (MOU) de 60 días que prorrogaría el alto el fuego y daría inicio a las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, Irán no ha confirmado el acuerdo y los enfrentamientos han aumentado en el estrecho de Ormuz. Las condiciones acordadas, según se ha publicado, parecen favorecer a Washington, a pesar de que Teherán ha indicado que exigiría más concesiones para abrir esta vía navegable estratégica.












