Manuel Mart�n Mart�n SevillaActualizado Jueves,

mayo

12:24Ciclo: Jueves Flamenco / Concierto: 'Extremo Lebrija', de Jos� Valencia y Anabel Valencia / Al cante: Jos� Valencia y Anabel Valencia / Al toque: Juan Requena y Curro Vargas / Palmas: Manuel Valencia y Juan Diego Valencia / Lugar y fecha: Teatro Cajasol. 27 de mayo de 2026CALIFICACI�N: ***Se consolida el lugar de honor en la escena flamenca de Lebrija, territorio jondo cuyo legado de esplendor lo confirman hoy d�a Jos� Valencia y Anabel Valencia, toda una garant�a de solvencia y respeto hacia un ayer que cobra presencia viva con estos beneficiarios de una tradici�n gitana y flamenca desde el �ltimo tercio del siglo XVIII.Lo han corroborado ambos cantaores como sobrinos que son del maestro Manuel de Paula, y el a�adido de que si el primero es nieto por l�nea materna de Manuela la Juanicha, la segunda lo es de Mar�a la Pegote, citas que subrayo por la importancia que la mujer ha tenido en la Lebrija flamenca.El discurso proponente ha evidenciado c�mo avalar que son herederos por testamento sonoro de un lenguaje declamatorio, envuelto en partituras que combinan la densidad r�tmica con atm�sferas musicales marcadas por una tensi�n constante, de planos superpuestos y un protagonismo cantaor que articula toda la acci�n del 'Extremo Lebrija', definici�n que nada tiene que ver con la realidad.Pero entremos en lo sustancial. Anabel Valencia se asienta progresivamente. Su cante, de l�nea cuidada y emisi�n impulsiva, aunque bien controlada, comenz� de manera discreta y enfocada desde C�diz, tendente a aportar intenci�n y relieve a los registros de las alegr�as y la malague�a de Enrique el Mellizo, a la que confiri� m�s densidad que brillo.Por un problema en la costura del vestido, se ausent� del escenario en tanto que Curro Vargas evocaba a Paco Cepero y Diego del Gastor por buler�as, para, solucionado el estropicio, continuar con el acompa�amiento a una Anabel Valencia que extrajo la materia prima de los tangos y rematar su actuaci�n desde unas buler�as de excelencia con las que rindi� honores a Gaspar de Utrera, cantes estos dos distinguidos por la profundidad, sin obviar su voz rotunda y bien asentada y proyectada, incluso luminosa y firme para resolver las exigencias del quiebro y/o ca�da de los tercios.Con registros de timbre muy bien emitido y mayor autoridad sonora, aunque con exceso de comentarios, encontramos a Jos� Valencia, que se acredit� por sole� desde el abanico tipol�gico del entorno lebrijano, con la curiosidad que la remat� con el fandango por sole� de El Mellizo, el hermano de Antonio el Chocolate, todo resuelto con solvencia y vocalizaci�n dominante, de emisi�n poderosa, homog�nea y de proyecci�n natural, construyendo una l�nea cantaora s�lida, bien apoyada y de indudable calidad.Desde otra perspectiva, Jos� Valencia dej� momentos de innegable belleza vocal, con un agudo fulgurante en los pasajes de las canti�as que, parad�jicamente, arranc� desde la versi�n de La Juanaca que debemos a Antonio Mairena, manteniendo una homogeneidad de flamenquer�a indudable en las variantes del eje Utrera - Lebrija, como se percibi� en la entidad interpretativa concedida a la rosa gitana, cante que rescat� Juan el Lebrijano de Agujetas el Viejo.Denotamos, mismamente, c�mo Jos� Valencia se afana a lo mamado desde ni�o, a las dificultades de los aportes hist�ricos de Lebrija. Y lo hace con la t�cnica m�s adecuada, con aplomo en los centros tipol�gicos, con matices y colores de gran expresividad, delicadeza en los bajos tonales y una resoluci�n con finura e inteligencia, pero tambi�n de dif�cil intervenci�n.No ha de extra�ar, pues, que aplicara la ductilidad de su voz a las seguiriyas de Manuel Cagancho, T�o Jos� de Paula y Diego el Marrurro, donde impuso autoridad emulando en la cabal de cierre a un amigo en los cielos del recuerdo como fue El Lebrijano, al que acudir�a de nuevo por buler�as, con matices exuberantes en los sones de El Chozas y Antonio Mairena, aparte de aportar un fraseo con sentido del arco largo, mordiente y una poderosa densidad crom�tica.Hay que se�alar el papel identificativo de las guitarras con el cante, como as� lo constataron Curro Vargas, hijo de la maestra Concha Vargas y del cabal Rafael Doblas, y el malague�o Juan Requena, que sostuvieron y modelaron el discurso cantaor de Anabel y Jos� con fluidez y claridad, concertando con la elegancia y finura de las palmas de Juan Diego y Manuel Valencia, algo nada f�cil en un �mbito lebrijano que sintetiza tanta complejidad de tiempos musicales tan diversos.A modo de corolario, cohesi�n, empaste y una adecuada proyecci�n en estado puro de lo que la singularidad cantaora que va de C�diz a Lebrija pasando por Utrera, es lo que han mantenido Jos� Valencia y Anabel Valencia en su ilimitado concierto, conectando emocionalmente con el p�blico y sosteniendo la arquitectura cantaora de la actualidad lebrijana con mucho cr�dito y veracidad.