Manuel Mart�n Mart�n SevillaActualizado S�bado,
mayo
10:05Ciclo: Flamenco aparte / Concierto: 'El fuego que llevo dentro', de Lela Soto / Cante: Lela Soto / Guitarra: Rub�n Mart�nez / Palmas: Juana G�mez y Reyes Moreno / Lugar y fecha: Teatro Cajasol. 29 de mayo de 2026.CALIFICACI�N: **El nuevo ciclo de Cajasol, "Flamenco Aparte", ha acogido la presentaci�n de la �pera prima de Lela Soto (Madrid, 1992), 'El fuego que llevo dentro', trabajo que la cantaora diera a conocer en marzo de 2025 y que s�lo d�as despu�s, el 27 de marzo, lo present� en la Sala X de Sevilla, por lo que vuelve a la capital hispalense a testificar sobre las ra�ces que emergen de la semilla familiar.Y es que Lela Soto, que adquiere el nombre de su abuela paterna, Rafaela Barea Carrasco, es cantaora heredera de una larga tradici�n flamenca y gitana que hunde sus ra�ces en el �ltimo tercio del siglo XVIII, pues por l�nea paterna es nieta e hija de dos cantaores de admiraci�n y excelencia, Sordera de Jerez y Vicente Soto, a m�s de sobrina de Jos� Merc�, en tanto que por la materna es hija de la bailaora Luisa Heredia, hermana de Ray Heredia.Este aval familiar y ser, adem�s, la �nica portavoz cantaora profesional de La Casa de los Sordera, conlleva la exigencia de una responsabilidad de la que fue consciente desde que se dio a conocer en Andaluc�a, tras obtener el primer premio en el Concurso Talento Flamenco 2017, que organiza la Fundaci�n Cristina Heeren.La presencia en Sevilla era, pues, crucial. Y lo ha hecho nerviosa -"�qu� hora es?", pregunt� no m�s colocarse en la silla"-, preparada, homog�nea y sin fallos que no admitan mejora y mermen lo global de su actuaci�n, con orden y color, con excesiva tendencia a los agudos, pero a la altura de la exigencia, principiando con la grana�na como introducci�n a la malague�a de El Mellizo, consciente de su propia intensidad emocional, que pasaba por controlar la emoci�n para evitar que la emoci�n la controlase a ella.En la sole� se abraz� a su T�o Sorderita para exhibir una paleta de colores expresivos llena de contrastes y, sobre todo, de esas emociones que la cantaora tiende a transmitir en la variante de Triana, ejecutada con �mpetu y sin afectar a una t�cnica s�lida para proyectar la voz sobre la vaporosa guitarra de Rub�n Mart�nez.Podemos se�alar que la voz de Lela Soto apareci� demasiado brillante y con buen falsete por tientos, donde se le hizo de menos la interiorizaci�n de los tercios -enti�ndase hondura-, y sin servirse de los registros medio y bajo, como quien solo reverbera con compleci�n en el agudo, que suena refulgente y limpio, aunque algo tremolante pero poco carnoso, constatable a�n m�s en los tangos.Rub�n Mart�nez evoca a Mora�to Chico y tras la buler�a mejora con creces en la sole� por buler�a al servicio de Lela Soto, donde constata su l�nea cantaora, sobre todo la de su abuelo Sordera y su padre Vicente, resultando precisa, matizada en la variante de Juanito Mojama, y bien secundada por la instrumentaci�n acompa�ante, que siempre es sabia cuando se acerca a la personalidad cantaora y no cuando a�ade otro foco de inter�s.Mas la propuesta de Soto era manifiestamente aceptable, con parquedad de medios, pero predispuesta a un recital esforzado y meticuloso, efectivo en su resoluci�n, explorando los l�mites propios de su enjundia, como evidenci� por seguiriyas, donde aqu� s� se vino arriba mostrando flexibilidad vocal hasta transmitir con claridad y contundencia el angustioso conflicto interno del cierre seguiriyero.Como icono femenino de la faceta cantaora de los Sordera, Lela Soto domina su propuesta con soltura, y, en aras de respirar el aire puro de la verdad art�stica, evita los golpes de efecto en las buler�as, por m�s que en las transiciones genere sensaci�n de distancia emocional, trecho que aminora con su audacia y esfuerzo, y conclusi�n a que nos llev� al conciliar la tipolog�a genuinamente jerezana con las de Canalejas de Puerto Real y Antonio Mairena.Estuvo, no obstante, a la altura de lo que representa. Su compromiso fue una prueba de nervios, pero tambi�n de humildad, inyectada de frescura y t�cnica -siempre en fase de crecimiento y de expresi�n madurativa-, para abordar con solvencia el complejo de delicadas atm�sferas sonoras dentro de un marco tem�tico coherente.Hay, en suma, una clara intencionalidad en la propuesta de Lela Soto, y no me refiero a tener intervenciones sobresalientes o siempre interesantes, sino a aportar lo heredado del legado familiar, como es coherencia art�stica, defender con musicalidad la exigencia de los estilos y abrazar con total decisi�n la pasi�n compositora que late en su coraz�n, que son los c�digos que celebra y acoge el p�blico entendido con sincera satisfacci�n.







