Manuel Mart�n Mart�nActualizado Viernes,

junio

17:26Ciclo: Jueves Flamencos / Espect�culo: Estreno de 'Central', de Luc�a �lvarez alias La Pi�ona / Guitarra: Ram�n Amador Hijo / Cante: Manuel Pajares, Joni Reyes y Ezequiel Montoya / Lugar y fecha: Teatro Cajasol, de Sevilla. 11 de junio de 2026CALIFICACI�N: ****El programa de mano recoge una frase que resume la esencia de 'Central', el nuevo estreno de La Pi�ona: "A trav�s de un repertorio que bebe de la ortodoxia, La Pi�ona demuestra que la vigencia del flamenco no reside en la ruptura, sino en la capacidad de otorgar un presente eterno a las formas antiguas".�Albricias! La frase encierra lo que propugnaron los maestros hist�ricos, lo que venimos dictando desde hace casi medio siglo y, en definitiva, el axioma que encierra la m�xima reflexi�n moral del baile flamenco, todo un precedente que cuesta ser reconocido en este tiempo de desaciertos transitorios aunque muy bien subvencionados con dinero p�blico, y que La Pi�ona resume con este enunciado: "No hay m�s hilo conductor que el rigor, ni m�s adorno que la verdad de un cuerpo que reconoce sus ra�ces como su �nico punto de partida".Y ahora que baile flamenco quien sepa, como La Pi�ona, que basa su propuesta en el conocimiento y el entendimiento como opuestos al desprop�sito o la privaci�n de lo racional, asunto que patentiz� la artista de Jimena de la Frontera desde su presentaci�n, saliendo por el patio de butacas para escenificar la sole�, apoyada en una sensacional t�cnica para sustentar la columna expresiva digna de una gran bailaora, exigi�ndose a s� misma y transmitiendo la esencia de lo jondo, todo ello con oficio, con garbo y femineidad, facilitando el desarrollo del cante y formulando fuertes contrastes.La ronde�a de Ramon Amador Hijo fue la antesala de la farruca de La Pi�ona, muy convincente y de gran autoridad, por m�s que el traje con exceso de brillo impidiera al espectador explorar m�s a fondo las caracter�sticas del baile, que lo ejecut�, empero, sin desdibujar la figura, componiendo con autoridad y mostrando una estructura coreogr�fica robusta, con movimientos enganchados y aportando morbidez en los desplazamientos m�s tiernos.En tanto la terna cantaora abordaba la ton� gitana con la debla y la tonada campesina, no se nos apartaba de la mente que lo que emit�a La Pi�ona era de impecable t�cnica flamenca, pero que adem�s asombraba por su distinci�n y el sosiego de lo expresado, rasgos que se evidenciaron por seguiriya, donde consigui� embridar un discurso superior, con llamadas y quiebros fulgurantes, llenos de delicadeza, y formulados con singularidad, precisi�n y claridad, con arte y empe�o, sin olvidar esa punta de elegancia que requiere el baile de mujer.La bailaora se desped�a por donde apareci�, por el patio de butacas, y lo hac�a rebosante de jovialidad, sabedora del triunfo incontestable en Sevilla, a la que hab�a confirmado que el baile de siempre se pod�a ejecutar con un discurso fresco, rotundo y bien trabajado, f�cil en la r�plica al atr�s y lleno de intenci�n, como quien expresa con apasionamiento su deseo, reci�n descubierto, de gozar de la vida esc�nica, de conferir incluso unaextraordinaria facilidad a la m�sica acompa�ante, al mismo tiempo que una confianza pasmosa en el di�logo con el cante, logrando una actuaci�n de gran emoci�n sostenida para una propuesta memorable.Toda la compa��a se hab�a complementado a la perfecci�n, por tanto, en el escenario, llev�ndonos La Pi�ona a colegir que la sabidur�a toma sus referencias de lo que se denomina memoria a largo plazo.Quiero explicar con ello que la artista jimenata hab�a focalizado en 'Central' lo vivido de lo hondo, con el corolario a�adido de que ha de experimentarse con suficiente frecuencia o intensidad como para que no se borre de nuestro recuerdo, se inserte en los esquemas de lo que en el arte consideramos evoluci�n y se tome en cuenta como parte de los procesos de supervivencia del baile flamenco sin embrollos.