31/05/2026 a las 00:52h.
No es la primera vez que Ana y Domingo pisan un tablao flamenco. Pero sí la primera vez que logran sentirlo sin intermediarios. Con las yemas de los dedos apoyadas sobre la tarima, el taconeo les golpea con una fuerza casi telúrica. Y en ... el pecho, a través de las vibraciones, el compás seco de las palmas de cada uno de los bailaores. En una sala silenciada sólo para ellos, cada movimiento y sonido adquieren una dimensión hasta ahora desconocida. Ana distingue cómo va vestido cada cantaor y reconoce en qué lugar del escenario se encuentran gracias a las descripciones en directo del bailaor flamenco José Escarpín.
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