Imagen de archivo de un asistente a un concierto en silla de ruedas en Madrid. EFE/Ailen Díaz
Javier Herrero |
Madrid (EFE).- Una de las imágenes más viralizadas de los recientes conciertos de Oasis, la del «milagro» de varios asistentes en pie en el espacio para personas con movilidad reducida, libres de sus muletas y sillas de ruedas, debe recordar que, para algunos, disfrutar de la música en directo sigue siendo más complejo que luchar por una entrada.
«No hay mucha conciencia», comenta a EFE desde su propia experiencia Natalí González, empleada de la Fundación ONCE y asistente habitual a conciertos pese a sus problemas de audición. «Somos un público que los promotores y los propios artistas no tienen en cuenta», lamenta.
Precisamente para tratar de mejorar la experiencia, desde la compra misma de las entradas hasta el momento de abandonar el recinto, Live Nation y la Fundación ONCE han montado un ‘focus group’ con este tipo de asistentes embarcado en el reto de extraer conclusiones e implementar cambios.






