La muestra ‘Design and Disability’ en el londinense Victoria & Albert recoge dos centenares de objetos como respuesta a una deuda política, arquitectónica y social largamente postergada
En la Unión Europea, el 25% de la población tiene algún tipo de discapacidad auditiva, visual, motriz, de movilidad, tartamudez, autismo o síndrome de Down, entre muchas otras, según Eurostat. La accesibilidad suele reducirse a un conjunto limitado de soluciones —ascensores, rampas, barras de baño y señales auditivas en los semáforos— insuficientes para cubrir la diversidad de las necesidades. Pero si la discapacidad para quienes la padecen puede ser dolorosa y un motivo de exclusión, también puede funcionar como una máquina de producir talento e ideas. Fue el caso del violin...
ista Carl Unthan, quien usó su defecto físico como una “escuela de la voluntad”, según el filósofo Peter Sloterdijk, porque nació sin brazos pero aprendió a tocar piezas de Franz Liszt al violín con los pies. Como un portal hacia otra realidad posible, la actual exposición Design and Disability en el Museo Victoria & Albert de Londres despliega un universo de casi dos centenares de prototipos, inventos y respuestas a las barreras de acceso para las personas con discapacidades. Se puede visitar hasta el 15 de febrero y, luego, a partir del 5 de junio en el V&A Dundee, en Escocia.







