Negar que los espectáculos musicales deban existir es, simplemente, un despropósito. Negar que los grandes eventos alteran la convivencia, también
Hace cuatro años, nos despertamos con un proyecto de nuevo recinto para festivales y espectáculos musicales en el vecino barrio de Villaverde y todo cambió para la convivencia de los vecinos y vecinas de ese barrio madrileño y de dos barrios de mi ciudad, Getafe Norte y Los Molinos. Desde entonces venimos trabajando con asociaciones vecinales, promotores, Delegación de Gobierno y los cuerpos de seguridad para encontrar formas de recuperar esa convivencia.
La realidad es que cada cierto tiempo nos desayunamos con un nuevo espectáculo. Esta vez, la residencia de Shakira, artista por la que tenemos un gran respeto, como el que tenemos por todos los que han pasado por ese recinto. 11 conciertos, 550.000 personas, de momento, en un estadio que va a construir en el recinto de Iberdrola en Villaverde.
Un precioso estadio del que nos han enseñado imágenes creadas por IA (imagino), en las que hay una “ausencia” importante. Se han omitido dos barrios que hay justo detrás del estadio, con la única frontera de la M-45. Se han hecho desaparecer 32.000 vecinos y vecinas, precisamente han desaparecido los vecinos que sufren niveles de ruido que impiden su descanso, miles de personas deambulando por sus calles a altas horas de la madrugada para llegar a sus transportes y atascos, carreteras cortadas, accesos imposibles al barrio y coches aparcados hasta en los vados de sus propios garajes, a los que no pueden acceder.






