Los festivales de música son ya una parte arraigada y esencial de la cultura joven española. Es difícil dar con alguien que no haya acudido a alguno. Y, por fortuna y gracias a la enorme diversidad que manejan, todo el mundo puede encontrar aquel que se adecue más sus gustos: hay eventos masivos y repletos de grandes cabezas de cartel, pequeños y acogedores encuentros con una oferta vanguardista, recintos ubicados en parajes idílicos en torno a los que construir un plan vacacional…
Los festivales, desde hace años, son muchísimo más que una colección de conciertos. Han crecido hacia la experiencia de ocio total. Ofrecen gastronomía, innovación, socialización, turismo. Y siempre bajo una premisa: pasarlo bien.
Esa premisa es la que Freddie Heineken, nieto del fundador de la mítica marca de cerveza, bautizó como gezelligheid, una palabra holandesa que hace referencia a la sensación de pasarlo bien, de disfrutar del momento. “Yo no vendo cerveza, vendo gezelligheid”, diría en su tiempo el cervecero holandés. Y es precisamente Heineken®, una marca con más de siglo y medio de historia y presencia en 190 países, la que aplica esa máxima en aquellos festivales que patrocina, como por ejemplo Tomavistas, Les Arts, FIB, Kalorama Madrid, Monegros, Arenal Sound o Holika Fest, entre otros.






