Espect�culo: LII Festival de Cante Flamenco, homenaje a La Pe�a Flamenca Femenina de Huelva / Al cante: Antonio Reyes, con Pepe del Morao (guitarra) y Manuel Vinaza y Ramon� (palmas); Sandra Carrasco, con David de Arahal (guitarra) y Los Mellis (palmas y coros), y Rafael N��ez alias Talega, con Juanlu Garrido y Mart�n Romero (guitarras) y Rafael del Moral y Samuel Raya (palmas) / Al baile: Mar�a Moreno, con Oscar Lago (guitarra); Miguel Lavi (cante) y Roberto Ja�n (palmas) / Lugar y fecha: Caseta del Recinto Ferial La Parrala, de Moguer. 11 de julio de 2026CALIFICACI�N: ***La mujer flamenca ha estado muy arraigada en Moguer, y nunca fue un mu�eco de diversi�n, sino de respeto por el aporte de sus sones, como la legendaria Dolores la Parrala (1845-1915) o su hermana Trinidad, a las que sumamos las generaciones ulteriores. tal que el grupo Palo Dulce, conformado desde su creaci�n en los noventa del pasado siglo por Laura Garrido y las hermanas Cecilia y Roc�o Gonz�lez Artero, adem�s del comp�s de Lorena Gonz�lez Moreno y el baile de Eva Rodr�guez, o la cantaora Mar�a �ngeles Cruzado, excelsa saetera.La cuna de Juan Ram�n Jim�nez es, pues, un espacio flamenco donde la mujer ha tenido repercusiones y la sigue conservando, como la docencia que ejerce, por ejemplo, la bailaora Mar�a Canea, de ah� que a nadie sorprenda que su festival, decano del territorio onubense, se dedicara a la Pe�a Cultural Flamenca Femenina de Huelva, entidad creada en 1983 a ra�z de que s�lo los hombres pod�an acceder a la Pe�a Flamenca de Huelva.Y as� principi� el encuentro de Moguer, con el reconocimiento que la Diputaci�n Provincial, de la mano de su vicepresidente Manuel Cayuela; el Ayuntamiento, con su alcalde Gustavo Cu�llar, y el presidente de la Pe�a de Cante Jondo, Ram�n Ruiz, mostraron a las mujeres flamencas presididas por Helga Molina junto a la guitarra de Jos� Mar�a de Lepe, una oportunidad extraordinaria para expresar la gratitud por haber superado los obst�culos que se les presentaron en el camino.El primer cap�tulo cantaor correspondi� al local Rafael N��ez, alias Talega, bendecido con un color vocal que atrapa de inmediato al p�blico, manifestando su presencia homog�nea por ton�s, tangos, taranto y cartagenera, unas seguiriyas cruzadas en su tipolog�a, buler�as y fandangos del territorio, manifestando muy buenas condiciones y demandando un urgente repaso de la seguiriya.Escuchar a la onubense Sandra Carrasco da la impresi�n de estar el espectador interiorizando la vocalidad del cante, merced sobre todo a una voz que parece rejuvenecer los estilos desde la perfecci�n. Soleares a ritmo con evocaciones a Lole Montoya y Juaniqu�, y el fandango verdial hasta concluir en la grana�na-malague�a de Manuel Torre, es decir, dando el verdadero sentido al curso de estos cantes, adquieren en su garganta frescura renovada, con el a�adido de que corona los tercios con unos registros plet�ricos, consistentes y mantenidos.�tem m�s. La hija de El Almonte�o y nieta de Mar�a la Nona emplea un rigor t�cnico y musical intachables, y cuando aborda las sevillanas flamencas con las alegr�as de La Ni�a de la Puebla y los ulteriores fandangos de Huelva, sabe dar vivacidad y ritmo a los pasajesque describe, con la particularidad de que no hubo por su parte ning�n sonido errado, ni una sola impureza, ni se manifest� flema alguna, y con el a�adido de que ofrece notas muy bien apoyadas y mejor timbradas, sin titubeos ni enga�osos susurros guturales.Con gozo placentero recibimos a la gaditana Mar�a Moreno, bailaora con el grato rol de servir con excelencia coreogr�fica la mezcla justa de musicalidad y proyecci�n sin caer en la chabacaner�a atl�tica.Aunque le sobr� la introducci�n de sole� por buler�as con seguiriyas y tangos, cambi� el col�n por la bata de cola para las alegr�as y se excedi� en el color negro para la sole�, Moreno dej� mucho margen para la imaginaci�n en las alegr�as con casta�uelas, aparte de desplegar una pasmosa seguridad en los desplazamientos y las llamadas, o los quiebros impactantes y de integral descripci�n por sole�, articulada de forma sobresaliente, con tendencias impactantes en su coreograf�a redonda y caudalosa, y rematando con una pachorra muy matizada, logrando, empero, un lenguaje descriptivo, de gran personalidad y matizado en la jugosidad propia de la identidad gaditana.Sobrado de empat�a esc�nica notamos a Antonio Reyes, cantaor ya maduro que sabe c�mo dosificarse y en qu� descensos tomar aliento, dejando buena prueba de su distinci�n por sole�, tientos con tangos y fandangos, y describiendo unas seguiriyas de Juanito Mojama, T�o Jos� de Paula y El Mellizo para el recuerdo, sin olvidar c�mo de bien trabaj� la materia prima de las buler�as de Pansequito y la necesaria intuici�n art�stica que aplic� a la fandangos, convertidos en un producto de enorme comunicatividad e impoluto fraseo, acompa�ado de una t�cnica muy solvente que permite exhibir un buen repertorio de recursos expresivos, tanto que sobrepasa al que maneja el cantaor medio.El festival de Moguer no cabe calificarlo, por consiguiente, m�s que de �xito con reservas por mor de las transiciones -tan cansinas y lentas como pesadas-, pero abundando las luces sobre las sombras y con un p�blico que no s�lo llen� el auditorio, sino que afirm� con rotundidad que la triunfadora de la noche fue en especial Sandra Carrasco, y con ella la mujer en el flamenco, cuya presencia recuerda que, entre sue�os y pesadillas, sus vivencias han marcado los postreros momentos triunfales.