Hay un pu�ado de leyendas en torno a la plaza del Rastrillo, que reposa con sigilo en el barrio de Malasa�a. Y buena parte de estos relatos tienen que ver con esa sobredosis t�rmica que forma parte de la gen�tica de ese entorno. Cuentan que, en alguna t�rrida jornada veraniega, hay quien se ha atrevido a colocar sobre el asfalto alg�n alimento para constatar que bien podr�a usarse como una plancha de cocina. Los habituales del lugar hablan de algo m�s de 40 grados de temperatura del aire cuando las olas de calor aprietan en verano, y de casi 60 en esas superficies sobre las que alguno se ha atrevido a poner en pr�ctica su experimento gastron�mico.A estas leyendas urbanas hay que sumar la resaca de un estudio realizado hace tres a�os por la consultora internacional Arup, denominado Urban Heat Snapshot, que identific� ese entorno como la plaza m�s ardiente de la capital. Seg�n ese an�lisis, la distancia t�rmica con las zonas verdes de la Casa de Campo rondaba los nueve grados. Y por eso, para tratar de refrescar el ambiente, el Ayuntamiento de Madrid decidi� invertir 2,3 millones de euros en la remodelaci�n del paraje al que ayer cortaron oficialmente la cinta desde Cibeles.Como es l�gico, hubo quien tir� de humor en esa puesta de largo, al ponerse en cuesti�n que, mientras la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil registraba la sede socialista de la calle Ferraz, fuera la plaza del Rastrillo el punto m�s caliente de la capital. Tambi�n hubo quien amenaz� con boicotear la escena activando los flamantes pulverizadores de agua instalados, mientras se ponderaban los renovados encantos del lugar. El acto estaba reservado para la figura del alcalde, Jos� Luis Mart�nez-Almeida, pero a esas horas, con el term�metro ya rumbo a los 30 grados, en este mayo a la parrilla con el que se ha topado buena parte de la pen�nsula, el regidor andaba camino de Leipzig, para dar su apoyo al Rayo Vallecano.La vicealcaldesa, Inma Sanz, visita el entorno.AYTO. MADRIDEsa afilada isla de calor en Malasa�a, donde el sol orbita sin piedad entre algunos de sus edificios, es una de las 46 plazas que han pasado por el quir�fano. Si en Tirso de Molina o Jacinto Benavente el objetivo municipal era borrar los �espacios oscuros� por cuestiones de seguridad -id�ntica idea a la del proyecto en Oporto (Carabanchel) que arrancar� en breve-, en la plaza del Rastrillo, otrora Juan Puyol, es el mercurio quien ha condicionado cada movimiento de bistur�, con el que ayer no todos los vecinos estaban de acuerdo. Hubo quien reclamaba que la transformaci�n se hubiera prolongado hasta casi la misma puerta de su casa, a unos metros de all�.Agua pulverizada para m�s zonas de Madrid�Se trata de una reforma de esas que mejoran sustancialmente la calidad de vida de todos los vecinos de este rinc�n de Madrid y que, fundamentalmente, ha tenido el objetivo de mejorar el confort clim�tico�, argumentaba la vicealcaldesa, Inma Sanz, que encabez� la comitiva municipal junto a la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma Garc�a Romero. Fue la presentaci�n de un proyecto que ha abarcado tambi�n las calles adyacentes del Esp�ritu Santo, Tesoro, San Andr�s y Marqu�s de Santa Ana. Se ha actuado en una superficie total de 4.170 metros cuadrados.El Rastrillo cuenta con su toldo -con el formato de los de la Puerta del Sol-, adem�s de una fuente ornamental circular de cuatro metros de di�metro y, como principal estrella de la fiesta, esos nebulizadores para refrescar el ambiente que hicieron (y har�n) las delicias de m�s de uno mientras sigan en pie. Y que tendr�n tambi�n su protagonismo para rebajar los calores del resto de la ciudad. Para su activaci�n, un pulsador al estilo del programa La Voz que, como se ha escrito previamente, a punto estuvo de jugar una mala pasada a algunos de los protagonistas.El renovado entorno de la plaza del Rastrillo.AYTO. MADRIDSirvi� la presentaci�n de ayer, en plena e inesperada ola de calor, como una suerte de test t�rmico para lo que est� por venir. Porque entre julio y agosto ser� el momento de comprobar -term�metro en mano- si la receta municipal ha surtido el efecto deseado. Porque la intervenci�n, aparte de redistribuir los elementos ya existentes, ha incluido la renovaci�n de pavimentos de todo el entorno, la instalaci�n de nuevo mobiliario, la mejora de la iluminaci�n y la plantaci�n de 76 �rboles y 340 arbustos. �Estos �rboles son peque�os, apenas van a dar sombra�, era el reproche de alguno de los viandantes, deseoso de que ese paso por el quir�fano tuviera un efecto inmediato. Los �rboles, como es l�gico, tendr�n que crecer.Son unas cuantas las leyendas las que han acompa�ado durante a�os a la plaza del Rastrillo, que ahora inicia una nueva ruta bajo el sol. Su desaf�o, nada sencillo por su ADN, es dejar de tener el dudoso honor de ser el enclave m�s asfixiante de la capital.