El día en el que el calor empezaba a apretar en Madrid, los operarios que han trabajado durante los últimos diez meses en la plaza del Rastrillo empezaban a retirar las vallas de obras. Al instante, los bancos y asientos del lugar se llenaban de transeuntes, deseosos de pasar un rato descansando en este lugar de Malasaña que el Ayuntamiento acaba de renovar. Todos cogiendo sitio a la sombra.

La del Rastrillo no es una plaza cualquiera. Un estudio publicado en verano del año 2023 le otorgó el título del lugar más calido en la capital de España. El área de Obras y Equipamientos aprovechó que el lugar tenía cierta degradación por su uso intensivo y planteó un proyecto que sirviera para refrescar el lugar. Hoy, a falta de que los árboles recién plantados vayan cogieno porte, parece que ol objetivo va por buen camino.

Dos cosas llaman poderosamente la atención en la plaza después de las obras: el nuevo espacio peatonal ganado gracias a la reorganización del tráfico de todo el entorno: la calle Espíritu Santo ahora solo permite el acceso hasta su cruce con Santa Lucía y la calle San Andrés también ha creado aceras en dos de sus tramos, al igual que Tesoro.

La otra gran diferencia con lo que había antes es la aparición de varios elementos acuáticos, entre ellos una fuente de banco corrido alredeor de la que poder refrescarse. A su lado, unos pequeños pulverizadores, que todavía no se han activado, prometen cumplir el mismo efecto y extender hasta ellos los juegos del pequeño parque infantil creado justo al lado.