Ocho meses después de que comenzaran las obras en la A-5, el Ayuntamiento de Madrid por fin ha respondido a las quejas de los usuarios y ha comenzado a instalar este lunes las nuevas marquesinas en el intercambiador provisional de Cuatro Vientos donde poder refugiarse del sol y del calor agobiante. Las 12 nuevas marquesinas no solo llegan justo después de que haya terminado una larga ola de calor de 16 días ―y la segunda del verano―, durante la cual las temperaturas subieron a más de 40 grados en Madrid, sino que la cantidad es insuficiente y no solucionará el problema que viven unos 20.000 viajeros a diario, según ha señalado Ecologistas en Acción.

Desde que comenzaron los trabajos en la autovía, hasta Cuatro Vientos se trasladó la cabecera de 17 líneas de autobuses interurbanos de la EMT que antes morían en Príncipe Pío, a 10 kilómetros de distancia. Hasta el momento, miles de pasajeros deben esperar por el transporte público en una zona al aire libre que apenas tiene vegetación o sombra. El Ayuntamiento ha informado de que este “plan de reacondicionamiento y organización de la zona” incluirá, además de las necesarias marquesinas, “la instalación de aseos, suministro de agua, iluminación y personal de apoyo para los viajeros, y máquinas para la compra de bebidas”.