Aquellos que se han quedado en Madrid este agosto y han echado mano del coche han podido experimentar el impacto de las grandes obras que está realizando el Ayuntamiento, con las que el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, pone su firma en la transformación de la ciudad. “Van a ser tiempos complicados”, advirtió en junio, y el aumento de trá...

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fico en septiembre por la llegada de los madrileños que han salido en verano de la ciudad, promete intensificar las dificultades. La situación se mantendrá así en el caos de la A-5 hasta finales de 2026. Las obras de la M-30 en Ventas y del Paseo de la Castellana frente a las Cuatro Torres terminarán en 2027, año en el que se celebrarán las próximas elecciones municipales. Para intentar mitigar los efectos negativos en la circulación durante ese periodo, el consistorio apuesta por más autobuses, más trenes y menos vehículos privados.

La primera obra que comenzó fue la de la A-5. Es el soterramiento de 3,2 kilómetros de autovía, que hasta ahora han trascurrido a pocos metros de las ventanas y los balcones de muchos vecinos de los barrios de Lucero, Aluche y Las Águilas, en el distrito de Latina. Desde principios de junio, se ha reducido a la mitad el número de carriles de esa vía y solo hay dos en cada sentido. La buena noticia es que desde el pasado viernes vuelven a estar abiertos los túneles de avenida de Portugal y M-30 en sentido Madrid, que se cerraron el 18 de julio. Se recuperan así dos carriles de acceso a la vía de circunvalación desde la autovía.