Madrid acoge obras en múltiples frentes: el soterramiento de la A-5 y un tramo del Paseo de la Castellana, la cubrición de la M-30 en Ventas, los trabajos en Conde de Casal y el reciente cierre del arco este de la Línea 6 de Metro son algunos de los puntos calientes. El desarrollo de estas intervenciones ha dejado una fotografía común: atascos en hora punta y caos en las estaciones del suburbano y paradas de autobús. Un grupo de expertos en movilidad consultado por EL PAÍS critica la concatenación de obras, decididas principalmente por el gobierno municipal de José Luis Martínez-Almeida, pero también por el autonómico de Isabel Díaz Ayuso, ambos del PP. Y lo peor, advierten, está por llegar: la situación puede empeorar en otoño.
Samir Awad Núñez, ingeniero de caminos y experto en movilidad urbana, afirma que las obras han empujado a los ciudadanos a un bucle en el que se ven obligados a “buscar la alternativa de la alternativa” para moverse por la capital, pues las opciones de transporte no les resultan suficientes. Fundamenta esta crítica en que el Ayuntamiento no ha dispuesto de una planificación adecuada para garantizar la accesibilidad y un buen servicio de transporte.
Las obras repartidas por la ciudad, dice Awad, están afectando tanto los accesos desde el área metropolitana como ejes importantes en el centro. El experto achaca el problema a que el Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida no ha gestionado adecuadamente el plan para aminorar los efectos de estos trabajos en la movilidad. “Tantas obras provocan que el usuario busque una alternativa de transporte. Sin embargo, muchas veces, esa alternativa también está afectada”, apunta.






