Los vecinos del distrito Latina denuncian la saturación de la línea 10 de Metro, la eliminación de itinerarios peatonales y el deterioro de la calidad del aire

El futuro de los barrios madrileños de Campamento, Aluche, Las Águilas y Lucero comienza a emerger entre los escombros del antiguo paseo de Extremadura, aunque todavía hace falta mucha imaginación para atisbar el resultado final. Un año después del inicio de las obras de soterramiento de la autovía A-5 en esta ...

zona de la capital, los vecinos todavía luchan contra los inconvenientes de la construcción del Paseo Verde del Suroeste, un proyecto que “priorizará la movilidad peatonal y ciclista” frente al vehículo privado y el transporte público, como promete el Ayuntamiento de Madrid. La lista de problemas con los que conviven los vecinos es interminable, e incluye desde el ruido ensordecedor de la maquinaria que acomete los trabajos hasta la reducción de la movilidad de los propios residentes, pasando por el deterioro de la calidad del aire debido al desprendimiento de polvo y de suciedad en las tareas de perforación del pavimento.

El kilómetro cero de las obras de soterramiento de la A-5 es la zona de Batán, en el barrio administrativo de Lucero. Allí, la operación de transformación urbana despierta una “sensación agridulce” entre los habitantes. Así lo argumenta el presidente de la asociación de vecinos de Batán, Arturo Sáez: “Sabemos que la reforma va a quedar bien, pero desde que empezaron las obras hasta ahora nuestro barrio ha permanecido bastante aislado”. La explicación urbanística de ese aislamiento es la situación geográfica de las viviendas, que por un lado se asoman a la Casa de Campo y, por otro, a la autovía A-5. “Somos una especie de frontera”, resume el presidente del colectivo vecinal.