Apreturas, golpes, empujones, colas interminables, trenes y autobuses que parten repletos dejando a viajeros en tierra. Esta es la realidad que se han topado muchos madrileños al arrancar la semana y acudir al transporte público para ir a trabajar. Las obras que se desarrollan en puntos de la línea 6, la circular, unidas al regreso a las aulas, han conformado la tormenta perfecta. Aunque un nutrido grupo de trabajadores de la EMT se esfuerza en muchos puntos de la ciudad por explicar a los viajeros la situación y sus alternativas, nada consigue paliar una certeza: el transporte público madrileño está atascado desde primera hora de este martes y por segundo día consecutivo.

El cierre del arco este de la línea 6, entre Legazpi y Moncloa, ha convertido esta jornada en un grave problema de movilidad para miles de viajeros. La interrupción forma parte de la segunda fase de las obras de modernización de la llamada línea circular. Esta comenzó el 6 de septiembre y, según la planificación oficial, se prolongará hasta el 31 de diciembre.

Fuera de Moncloa, se han formado colas largas de pasajeros que intentaban acceder a los autobuses sustitutivos desplegados por la EMT. El principal servicio alternativo, la línea SE6, replica el trayecto entre ambas cabeceras y funciona de forma gratuita, pero usuarios y trabajadores han denunciado que la capacidad y la información resultaron insuficientes durante las primeras horas de la mañana.