LiteraturaLa escritora, Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2019, dedica su libro Historias de fantasmas a explicar su vida junto a su marido, en la pobreza, el �xito, la enfermedad y la muerte.La escritora Siri Hustvedt, este mi�rcoles en Madrid.Luis Alemany MadridActualizado Mi�rcoles,
mayo
17:32Algunos datos sobre Historias de fantasmas, de Siri Hustvedt (Seix Barral): uno: los protagonistas del texto son Paul Auster y Siri Hustvedt, entendidos como personas independientes pero, tambi�n como un todo, como una entidad colectiva, Paul-y-Siri. Dos: el relato de la muerte de Paul Auster es escalofriante pero tambi�n dulc�simo. Tres: hay p�ginas de pol�tica en el libro. Auster se negaba a llamar a Donald Trump por su nombre. Lo llamaba el 45, porque fue el 45� presidente de Estados Unidos. Ahora es el 45� y el 47� pero Auster muri� antes de que Trump ganara sus terceras elecciones. Cinco: hay otro drama en Historias de fantasmas, el de Daniel, el hijo de Auster, hijastro de Hustvedt, que creci� como un ni�o en conflicto permanente con el mundo. En 2021, la hija de Daniel, Ruby, muri� envenenada por las drogas de su padre. En 2022, Daniel muri� de sobredosis. Y, aun as�, el libro de Hustvedt es dulce y conmovedor. En su portada, ella y su marido aparecen reci�n casados.�Puedo preguntarle por la fotograf�a de la portada? �Eran ustedes as� de guapos o solo es una buena foto? Es de cuando nos casamos. Bueno, no, porque nos casamos antes, en una ceremonia muy urgente, en el Bloomsday de 1982. Pero mis padres quer�an una fiesta. As� que estuvimos en Francia de luna de miel y a la vuelta hubo una fiesta y de ah� viene la foto. No s� si �ramos tan de guapos. Pero bueno: me hicieron un documetal poco antes de morir Paul y estuvomos buscando fotos antiguas y localizaciones. Y Paul ayudaba a buscar y dec�a de repente al encontrar una foto: ��ramos espectaculares! �Madre m�a qu� guapos! Me parece muy tierno y creo que resume algo divertido y profundo de nuestra relaci�n. No viv�amos dentro de nosotros mismos, no dec�amos qu� guapos somos. Pero al mirar atr�s lo pienso: est�bamos bien �no. Me emociona esa imagen del hombre viejo y que recupera su imagen y se pone euf�rico.�Ten�an una econom�a medio estable?Nos cost� mucho tener estabilidad. Fuimos muy pobres. Paul recibi� una peque�a herencia de su padre que nos ayud� a comprar un apartamento. Pero nuestro dinero mensual era m�nimo. Paul escribi� la Trilog�a de Nueva York muy deprisa porque hab�a recibido una beca y hab�a que apurar. Yo trabajaba de profesora en la Universidad de Queens. Daba ingl�s a inmigrantes e introducci�n a la literatura. Paul hab�a ido siempre muy corto de dinero, as� que pensaba en la manera de ganar algo todo el tiempo. Y, cuando cumpli� 40 a�os, cuando llev�bamos seis a�os juntos, sali� la Trilog�a y casi en seguida se convirti� en un fen�meno. Y lleg� el dinero. Hab�a empezado de profesor en Princeton. Los dos ten�amos varios trabajos para sobreviivir. Lo dejamos. Eso me permiti� escribir y, despu�s, ganar mi propio dinero con mis libros. No creo que fuera cuesti�n de justicia. Fue lo que ocurri�.Yo pensaba en las novelas de Auster como una literatura amistosa, luminosa. Al leer su libro, me doy cuenta de que hab�a mucha oscuridad. �Luminosa y amistosa? �La Trilog�a? No lo veo muy claro. Amistosa. Cada novela de Auster era como reencontrarse con la voz de un amigo. Y la oscuridad estaba pero entonces la viv�a como algo m�s rom�ntico que angustioso. En ese sentido s�. Paul construy� una voz fiable y emp�tica. Mire, cuando yo conoc� a Paul, �l escrib�a La invenci�n de la soledad bajo la influencia de la muerte de su padre. Su padre hab�a desatado su prosa al morir. El asesinato que hab�a cometido su abuela se convirti� en parte de su libro. Yo conoc�a al hombre y entend�a c�mo de devastador fue ese asesinato en la familia. No hablaban de ello. Supongo que yo ten�a un contexto m�s profundo y entend�a que La invenci�n de la soledad hablaba del trauma.�Cu�ndo pens� que Historias de fantasmas era el libro que ten�a que ser?D�as despu�s de la muerte de Paul entend� que lo �nico de lo que pod�a escribir era �l, era nosotros, era nuestro largo tiempo juntos. Primero ide� el formato, luego lleg� la idea de contar mi historia de fantasmas y m�s tarde descubr� que necesitaba desenterrar documentos en los que no me hab�a fijado durante a�os. Al final tuve que decidir qu� hacer con siete cartas que Paul hab�a escribi� para nuestro nieto Miles. Al principio, pens� en mantener las 35 p�ginas de esas cartas unidas, como un cap�tulo. No funcionaba bien. Prob� a repartirlas y, al hacerlo, descubr� que el libro representaba un di�logo entre Paul y yo, el di�logo que nos uni� durante 40 a�os de matrimonio. Para m�, la estructura de di�logo es muy importante.�C�mo era dialogar con Paul Auster?Hay una cita de La noche del or�culo incluida en el libro que parece sacada de nuestras vidas. Paul dec�a algo y yo, que soy muy anal�tica, le dec�a: en esto que dices hay un fallo. Y �l me miraba con cara de "venga, por favor, no hay que analizarlo todo". Yo era m�s racional y �l lo era menos. A las personas no le gusta mucho escuchar eso.Para saber m�sEso sale en el libro, cuenta que, en los enfados, usted hablaba much�simo y �l no dec�a nada.Paul me dec�a; por favor, hablas tanto y articulas todo tanto, lo echas todo. �l no pod�a ni hablar. En parte, es una cuesti�n de g�nero. Yo tengo m�s necesidad de defenderme. �l pod�a permitirse no hablar. Mire: yo doy conferencias acad�micas de temas como la neurociencia. El p�blico siempre es masculino y las primeras preguntas siempre las hacen hombres. Primero son educados. Luego me atacan. He tenido que resistir. He tenido que estar muy concentrada. �l no ten�a que hacerlo. No estaba en el mundo acad�mico. Daba por hecho un respeto que las mujeres no tenemos.Hay un momento genial del libro en el que Auster le lee algo que ha escrito, usted le dice: "Paul, esa frase es m�a" y �l contesta "mierda, es verdad". Y luego pasa al contrario. Era inconsciente todo, que conste. Y pasaba en las dos direcciones. Lo puse para demostrar lo real y profunda que fue esa influencia. No puedo decir c�mo me influy� Paul Auster. �l tampoco habr�a podido decirlo si estuviera aqu�. Pero a veces �l pensaba que hab�a tenido ideas que eran m�as. Lo cre�a de verdad.�Piensa en su muerte ahora?Ver a Paul morir en mis brazos. Sentir que se mor�a... Fue algo tremendo M�s tremendo que la muerte de mis padres que eran la generaci�n anterior. Lo he pensado mucho: qu� es lo que ha cambiado en m� desde entonces. No estoy segura de qu� pero s� que algo ha cambiado. Me siento m�s cerca de la muerte. No me quiero morir, pero creo que tengo menos miedo. No estoy del todo segura y no lo sabr� hasta que la tenga en frente. Tambi�n puede que me muera de pronto. Pero si me ocurre como a Paul, si puedo decir �me estoy muriendo�, quiero creer que tendr� su valor.H�bleme de Daniel, el primer hijo de Paul Auster, y de su beb�, Livy.Lo pongo en el libro, �verdad? Hablar de Paul sin hablar de mi hijastro y de nuestra nieta ser�a un fraude y un absurdo. La noticia se conoci� en todo el mundo. C�mo no abordarla. No menciono a la familia de Daniel fuera de nuestro hogar. No quer�a involucrarlos, y ser�a injusto. Hay historias que no puedo contar porque no son m�as y otras que s�. Yo elijo la historia de un c�mic de Daniel que hizo a los 12 a�os y que conserv�. Hoy la veo como una par�bola de su necesidad de esconderse. Lo humaniza. Habla con su voz. Por otra parte, quer�a dejar claro cu�nto dolor y cu�nto enfado sinti� Paul cuando muri� su nieta, un beb�, por la negligencia y la adicci�n de su padre... Pero era importante que eso no fuera la historia. Sucedieron cosas horribles en nuestra vida. Pero lo nuestro nunca fue horrible. Lo horrible y lo bello se mezclan en la vida de muchas personas. En nuestro caso, lo horrible no nos destruy�.�Cu�l fue su fortaleza?No fue un escudo. No fue cuesti�n de superar nada. La muerte de Ruby y la negligencia de Daniel no van a mejorar. Yo no dir� nunca 'ya est�, lo he superado'. Lo que puedo hacer es mirar a los ojos a lo que ha ocurrido, no para hacerlo m�s llevable sino entender que esta realidad truculenta es parte de nuestra vida y convive con una ternura y un amor inmenso que Paul y yo compartimos. Nos enganchamos a ese amor hasta el d�a de la muerte. No creo que fu�ramos espec�menes rar�simos. Hay personas que se aman mucho tiempo a trav�s de una aceptaci�n del cambio. Una pareja est�tica no va a funcionar nunca, adi�s. Si entienden que el entre y el y que los unen son importantes, las personas se acomodan.Hay muchas p�ginas en el libro dedicadas al presidente Donald Trump y a la nueva ultra derecha.Creo que es una mezclaa de amnesia hist�rica e ignorancia. Muchas veces he escrito ensayos en los que he identificado a nuestro Gobierno como protofascista. Paul y yo lo ten�amos muy claro y nos dimos cuentaa de que una rep�blica democr�tica no es una garant�a suficiente que evite que la gente vote por el fascismo. Fue eso b�sicamente lo que ocurri�. Poca gente desde la izquierda ha dicho que las �elecciones de 2024 fueran ileg�timas. Yo no lo creo. 77 millones de personas de mi pa�s votaron por un fascismo ret�rico muy poco disfrazado. La esencia es el rechazo de la realidad, no mirar. Pongamos que somos personas blancas que nos sentimos mal, no sabemos por qu�. Alguien llega y nos dice: 'ellos lo han hecho'. Y entonces, volcamos nuestra negatividad hacia ese ellos. En la historia se repite siempre lo mismo. Ellos son los jud�os, las brujas, los musulmanes en la India... Pens�bamos que el budismo estaba libre de estas cosas pero no. Hay monjes que odian a los musulmanes. Los negros, los migrantes, las personas racializadas. Las feministas. Ellos lo hicieron, nosotros somos puros.










