Apuntar a tu hijo a una escapada con compañeros y profesores potencia su autonomía y autoestima, pero también hay que valorar si la separación puede aumentar su angustia y el factor económicoEn un viaje de fin de curso se aprende a convivir con los compañeros mucho mejor que si el profesor les obliga a compartir en clase.StockPlanets (Getty Images)En estas semanas, miles de alumnos se embarcarán en unas minivacaciones escolares con compañeros y profesores. Algunos lo llaman campamentos, otros colonias, otros viajes de fin de curso… Para entendernos, es una salida de varios días organizada por el centro escolar, con actividades educativas, deportivas y de ocio, o directamente de turismo infantil y juvenil. Seguramente, si tu hijo va a ir ya lo tendrás pagado y organizado, pero siempre hay sitio para los rezagados de última hora, ya que algunos que iban a ir al final no van y otros que no lo tenían claro al final sí que se animan.Por supuesto, estos días extraescolares cambian mucho según si tus hijos van a Infantil, Primaria o Secundaria. Porque para algunos será la primera vez que duerman fuera de casa sin su familia y para otros puede ser el cierre épico de una etapa, cuando coincide con el final de una etapa educativa. También los precios varían muchísimo según el curso y el plan, con una horquilla media que puede ir de los 200 euros a los 1.000 euros por unos cuantos días. Tanto si tu hijo está demasiado animado pidiéndotelo desde hace meses y tú no lo ves claro, como si el viaje le da miedo y en cambio quieres que se acabe lanzando, aquí tienes motivos a favor y en contra de aputarle a un viaje de fin de curso, esperando que te sea útil.A favor de que los niños se vayan de viajePotencias de golpe su autonomía, porque (para algunos por primera vez) se tienen que encargar de su maleta y de sus asuntos sin padres helicóptero que se lo hagan todo.Crecen en autoestima, porque ven que pueden apañárselas solos sin sus padres unos cuantos días.Los críos disfrutan de unas bonitas vacaciones, donde se lo pasarán en grande y tú no tienes que organizar nada, solo pagar y firmar autorizaciones. Ya que los próximos meses tendrás que hacer auténticas filigranas para conciliar vacaciones y trabajo, que esto sea fácil se agradece.Tus hijos se olvidan de las pantallas por unos días… y ven que no les pasa nada. Descubren el lado más humano de profesores y compañeros, y, a veces, se forjan amistades y complicidades que las horas de pupitre forzoso no han generado. Quizá ese profe tan estricto, a la que está en pantalones cortos y fuera del aula, resulta ser un bonachón simpatiquísimo que conectará con tu hijo. Y puede que esos compañeros con los que no han hablado nunca coincidan en el asiento de al lado y vean que tienen muchas cosas en común.Es su primer team building; se crea unidad de grupo y se generan anécdotas únicas, se aprende a convivir con todos mucho mejor que si la profe te obliga a compartir en clase, que siempre suena a sermón.Alguna vez tus hijos tienen que aprender a dormir fuera de casa, y qué mejor manera de hacerlo que con sus profesores y amigos en un entorno de aventura (y de actividades agotadoras que les cansarán y que no les dejarán tiempo de agobiarse en la cama por la noche).Si, por casualidad, coinciden las fechas del viaje y tú puedes organizarte con tu trabajo y tu pareja, igual hasta consigues vivir unos momentos más o menos románticos, sin tener que estar pendiente de canguros ni de horarios de recogida. Si no da tiempo ni para ir a un restaurante, al menos un par de días de separación de los críos harán que todos tengáis más ganas de veros cuando os reencontréis.Si tu hijo no va al viaje, esos días con pocos profesores presenciales se quedará casi solo en el colegio…En contra de que vayan al viaje Hay propuestas que suben demasiado a nivel económico y se escapan de muchos presupuestos. No digo que no lo valgan, porque evidentemente se cuentan desplazamientos, comidas, cenas, monitores, hospedaje… Pero notas el impacto en la cartera, sobre todo si tienes varios hijos que te piden ir.Para los padres muy protectores y los niños sobreprotegidos, este tiempo de no verse puede resultar angustioso y la ansiedad por separación puede incomodar más que el posible disfrute de la salida.Que el colegio ofrezca estas salidas no implica que sean obligatorias. A veces se puede y a veces no. De la misma manera que los cumpleaños están escalando a fiestazas de 600 euros en una tarde, también hay vacaciones escolares que pueden parecer un capricho excesivo. Te diría que nadie te va a juzgar porque tu hijo vaya o no vaya, pero ya sabemos que siempre habrá los típicos de clase que critican a todo el mundo, hagas lo que hagas.Simplemente puede pasar que a tu hijo no le apetezca el plan, por muchos amigos que tenga. A mí de pequeño me daban una pereza máxima las excursiones de varios días y algún año simplemente había pedido no ir.Los niños más peculiares respecto a comidas y rutinas de higiene y sueño tendrán su particular choque con la realidad. Para comer habrá una sola opción y cuando toque ducha o apagar la luz para ir a dormir tendrán que pasar por el tubo sin posibilidad de negociar o conquistar a los padres. En general, la rutina les puede quitar las manías, aunque algún niño puede pasarse todos los días del viaje bastante enrabietado.Tengamos en cuenta que muchos niños necesitan sus momentos de intimidad en el baño o en la habitación, y esto de compartir lavabos y dormitorios como en un cuartel, cuando se supone que vas a divertirte, puede añadir un plus de incomodidad a las vacaciones escolares.Y tú, ¿les dejas ir o prefieres que se queden en el cole esos días? Te leo en comentarios. Archivado EnNiñosPadresMadresHijosParentescoFamiliaInfanciaSociedadNiñasCrianza hijosCampamentos veranoColegiosVacacionesColoniasOpiniónPaternidad
Puntos a favor y en contra de los viajes de fin de curso
Apuntar a tu hijo a una escapada con compañeros y profesores potencia su autonomía y autoestima, pero también hay que valorar si la separación puede aumentar su angustia y el factor económico









