La Sociedad Argentina de Gastroenterología advirtió que el tratamiento prolongado del reflujo gastroesofágico con medicamentos inhibidores de la bomba de protones, puede ser un error clínico debido a que su consumo crónico bloquea la acidez gástrica indispensable para digerir y propicia infecciones digestivas complejas en el organismo.Una investigación de la Organización Mundial de la Salud revela que más del 70% de los pacientes que consumen estos protectores gástricos lo hacen sin indicación médica adecuada o prolongan su ingesta por encima del tiempo recomendado, transformando un alivio temporal en una dependencia que altera la microbiota intestinal de manera irreversible.El error fundamental radica en que estos medicamentos no curan la causa subyacente de la disfunción del esfínter esofágico inferior, sino que solo ocultan el síntoma principal al disminuir el ácido. Al retirar bruscamente el fármaco, el estómago produce un efecto rebote que genera una secreción ácida aún mayor, empeorando el cuadro clínico del afectado.Estudios de la Fundación Española del Aparato Digestivo demuestran que la supresión excesiva del ácido clorhídrico altera la absorción de nutrientes esenciales como el calcio y la vitamina B12. Esta deficiencia nutricional a largo plazo incrementa el riesgo de sufrir fracturas óseas por osteoporosis y debilidad muscular severa en adultos de mediana edad.Por qué los remedios no siempre resuelven el reflujoPara lograr un alivio real y duradero, los consensos médicos sugieren implementar modificaciones estructurales en la rutina diaria. La primera recomendación consiste en fraccionar las comidas en porciones pequeñas y evitar acostarse inmediatamente después de cenar, generando un intervalo mínimo de tres horas para que el proceso de vaciado gástrico se complete.Asimismo, la exclusión de alimentos irritantes como las grasas saturadas, el alcohol, el café y los cítricos demuestra una efectividad equiparable a la de los fármacos en los casos leves. La elevación de la cabecera de la cama unos 15 centímetros y el control estricto del peso corporal reducen mecánicamente la presión sobre el abdomen disminuyendo el ascenso gástrico.La incorporación de actividad física moderada de bajo impacto, como caminar o nadar, optimiza la motilidad gastrointestinal y acelera el tránsito de los alimentos hacia el intestino. Los especialistas descartan los ejercicios abdominales intensos, ya que estos aumentan la presión intraabdominal y exacerban los episodios de pirosis o ardor en la zona esofágica.Qué hábitos pueden ayudar a aliviar el reflujoLa presencia latente de la bacteria Helicobacter pylori debe ser evaluada mediante pruebas específicas, debido a que esta infección requiere un protocolo antibiótico exclusivo y no el uso indefinido de antiácidos comunes.El estrés crónico incrementa significativamente la sensibilidad de la mucosa esofágica frente al ácido y altera la motilidad del aparato digestivo, razón por la cual las terapias de relajación reducen los síntomas.El consumo habitual de tabaco debilita de forma directa el tono muscular del esfínter esofágico inferior, permitiendo de este modo que los jugos gástricos asciendan con extrema facilidad hacia la mucosa de la garganta.La ingesta descontrolada de antiácidos de venta libre basados en calcio o magnesio puede provocar alteraciones en la función renal y desequilibrios electrolíticos si su administración se prolonga más de dos semanas.Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOSaludMedicamentosClbxt