Los malestares estomacales pueden estar vinculados a enfermedades digestivas. Foto: Pixabay Resume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00“La pesadez no me dejó dormir”, “tuve agrieras toda la noche” o “amanecí con el estómago rebotado” se han vuelto frases usuales en mi vida. A veces lo atribuyo a una comida a altas horas de la noche o al exceso de picante en una ronda de tacos. Pero otros días, sin embargo, me cuesta entender qué hay detrás de ese malestar digestivo que aparece durante las noches . “¿Cuándo debería empezar a preocuparme?”, me pregunto. Tal vez ya es hora de hacerlo. Es un problema que ocurre a menudo, explica la doctora Carolina Salinas, gastroenteróloga y miembro de la Unidad de Gastroenterología, Patología y Trasplante Hepático de la Fundación Cardioinfantil - LaCardio. “Las personas hoy en día le echan la culpa al estrés o a una comida mal preparada. Pero resulta que cuando es algo que se vuelve reiterativo, que el paciente lo empieza a ver casi a diario, no deberíamos normalizarlo”, añade. Detrás de un malestar digestivo persistente pueden esconderse varias condiciones que cada vez son más frecuentes en Colombia y el mundo. El Instituto Nacional de Salud (INS), por ejemplo, estima que ocho de cada 10 personas son portadoras de Helicobacter pylori, una bacteria asociada a la gastritis crónica y a otras enfermedades digestivas. Además, “se estima que el 20 % de colombianos cumplen los criterios diagnósticos del síndrome de intestino irritable; entre el 10 y el 12 % de los colombianos tienen enfermedad por reflujo gastroesofágico; y entre 80 y 90 habitantes de cada 100.000 padecen enfermedad inflamatoria intestinal”, asegura el doctor Fernando Sierra, director de la Subdirección de estudios clínicos y jefe de servicio de endoscopia digestiva, sección de gastroenterología, de la Fundación Santa Fe de Bogotá. Todas estas cifras, apunta el doctor Geovanny Hernández, gastroenterólogo y hepatólogo, líder del servicio de gastroenterología de la LaCardio, terminan reflejándose en la frecuencia con la que las personas consultan al médico por malestares digestivos. Lo que les preocupa a los tres especialistas es que, a pesar de que acuden a consulta, “los pacientes no lo están haciendo de manera temprana”, dice el Dr. Hernández. Las consecuencias son diagnósticos tardíos que pueden revelar enfermedades como el reflujo gastroesofágico, colon irritable, enfermedad de hígado graso y enfermedad inflamatoria intestinal. En los casos más graves, esto puede resultar en la aparición de cáncer de colon, de estómago o de hígado. Cuando el diagnóstico de una enfermedad digestiva se hace en etapas avanzadas, es muy probable que los tratamientos tengan que ser mucho más invasivos. Incluso en los llamados “trastornos funcionales”, que no alteran la estructura de los órganos, como el síndrome de intestino irritable, las consecuencias pueden ser importantes. “No causan la muerte, pero sí afectan de manera notoria la calidad de vida de las personas”, explica el doctor Sierra, de la Fundación Santa Fe. Si se trata de enfermedades orgánicas, que sí alteran la forma de los órganos, como los diferentes tipos de cáncer, “impactan la calidad y la duración de la vida”, agrega el Dr. Sierra. Un estudio reciente, por ejemplo, muestra que en los últimos 40 años la mortalidad de cáncer de estómago ha sido de 8,4 mujeres por cada 100.000, mientras que en hombres ha sido de 14,4 por cada 100.000, y la pérdida de años de vida ha sido de 920.000 años para las mujeres, frente a 1,39 millones de años para los hombres. El llamado que hace la Dra. Salinas, de LaCardio, es a entender que “no hay síntomas reiterativos que sean normales. Cualquier molestia o dolor que empiece a aparecer, no lo podemos normalizar y debe ser motivo de consulta”. Un diagnóstico temprano garantiza, además de tratamientos menos invasivos, la posibilidad de mejorar la calidad de vida y prevenir enfermedades más graves. Además, da la posibilidad de revisar “lo que está pasando con los cambios en los hábitos y en el estilo de vida de nuestra población”, que puede ser un factor determinante para la salud digestiva. El intestino, explica la Dra. Salinas, “es una manifestación de lo que está pasando alrededor de nuestro organismo, tiene una conexión directa. Es lo que llamamos el ‘eje intestino-cerebro’, una comunicación constante en dos direcciones donde el sistema nervioso está completamente relacionado con el sistema digestivo”. Por eso, su cuidado es clave y hay varias recomendaciones que hay que tener en cuenta para prevenir enfermedades y mantener una buena salud digestiva.Signos de alerta para acudir a consulta Reflujo o acidez recurrente. Dolor abdominal constante. Diarrea recurrente. “La gente se acostumbra a vivir con esto y podría estar asociado al estreñimiento o la alteración de la microbiota intestinal, que son fácilmente tratables y van a impactar la calidad de vida”.Dra. Salinas - LaCardio. Dificultad para tragar. Pérdida de peso sin cambios en la alimentación o la actividad física. Vómito más de dos o tres veces al día. Heces con sangre o de color negro. Cansancio o pérdida de vitalidad. Factores de riesgo que llaman a un mayor cuidado Sedentarismo y obesidad. Mala alimentación, principalmente marcada por el bajo consumo de fibra y el consumo excesivo de calorías, alimentos ultraprocesados y azúcares. “Esto favorece la producción de enfermedades como la acumulación de grasa en el hígado, la presencia de reflujo y la diabetes, que tienen consecuencias en el tracto digestivo”.Dr. Hernández - LaCardio.Mal manejo de las emociones. Estrés crónico. Malos hábitos de sueño. “Las situaciones que generan sufrimiento al individuo hacen que genere neurotransmisores, en especial el cortisol, que impactan la actividad gastrointestinal. Puede acelerar o retardar el tránsito intestinal, alterar la sensibilidad de las vísceras, la inmunidad del tubo digestivo y la relación bacteriana en su interior”.Dr. Sierra - Fundación Santa Fe de Bogotá.La prevención, la clave: recomendaciones para cuidar la salud digestiva Una buena alimentación Dietas altas en fibra y granos completos. Consumo adecuado de frutas y verduras. Evitar el consumo de harinas refinadas, azúcares añadidos y productos ultraprocesados. “Es como volver a la alimentación que tenían nuestros abuelos, en donde había poco consumo de alimentos refinados, y en su lugar se consumía lo que había en el campo, lo que nos da la tierra”.Dra. Salinas.Dieta balanceada y buena hidratación. El cuidado de la salud mental Hábitos de higiene en el sueño, que estén mediados por la cantidad de horas necesarias para un buen descanso, pero también por la calidad de estas. “La regulación hormonal que se genera durante las fases adecuadas de horas y calidad de sueño influye, tanto en la regulación a nivel digestivo, para que tengamos un buen hábito intestinal y podamos procesar los alimentos, como en la regulación del peso, la saciedad y la ansiedad por comer alimentos que no nos son útiles”.Dra. Salinas.Buen manejo de las emociones, en especial del estrés, para evitar desbalances que terminen afectando la salud digestiva. “Cada vez tenemos más clara la relación entre microbiota, salud digestiva y equilibrio emocional. El principal neurotransmisor de la felicidad es la serotonina, cuya producción se da en un 90 % en el tubo digestivo. Este la produce en forma adecuada si existe armonía entre la microbiota y la nutrición”.Dr. Sierra.No caiga en la desinformación Cada vez es más usual ver “recomendaciones” en redes sociales que aseguran que el consumo de suplementos, probióticos, medicamentos y otros productos es necesario para el cuidado de la salud digestiva. Las recomendaciones de los especialistas dicen otra cosa: “Una alimentación suficiente en proteína, buenas verduras y frutas variadas. Con eso logramos tener un aporte vitamínico y proteico suficiente que nos evita la necesidad de tomar un suplemento”.Dra. Salinas. “Es muy importante evitar exponer al individuo al consumo de suplementos o medicaciones que no tengan estudios clínicos sólidos, para evitar que afecten notoriamente la microbiota, como ocurre con frecuencia con el uso indiscriminado de antibióticos”. Dr. Sierra.“Hay diferentes tipos de probióticos, prebióticos, posbióticos. Cada uno de esos tiene una indicación muy puntual, muy especial. Entonces no le serviría el mismo probiótico a una persona que tiene estreñimiento como al que tiene diarrea, o al que tiene problemas a nivel de reflujo. La recomendación sería siempre guiarnos mucho por la recomendación médica, para optimizar lo que tenemos a la mano y evitar lo que no necesitamos”.Dra. Salinas. 👩‍⚕️📄¿Quieres conocer las últimas noticias sobre salud? Te invitamos a verlas en El Espectador.⚕️🩺 Conoce másTemas recomendados: