Esther G�mez M�lagaActualizado Lunes,
mayo
19:47El padre Fran, el sacerdote que desde este lunes se sienta en el banquillo acusado de haber agredido sexualmente a cuatro mujeres de su entorno m�s cercano, ten�a un archivo con el nombre de cada una de sus v�ctimas en un disco duro que guardaba, sin al parecer mucho celo, en un caj�n del mueble del sal�n de la vivienda que la di�cesis de M�laga le hab�a facilitado en Melilla y que �l compart�a con la que fue su novia hasta mayo de 2023, as� lo ha contado la mujer durante la primera jornada de un juicio que est� previsto quede visto para sentencia a finales de semana.La testigo principal del procedimiento ha declarado tras un biombo para no tener que sentarse cara a cara con el acusado, al que su denuncia puso al descubierto, y no ha parado de llorar durante pr�cticamente toda su intervenci�n, que ha durado algo m�s de una hora. La pareja del sacerdote, al que el Obispado de M�laga retir� las licencias ministeriales tras conocer lo sucedido, ha contado al tribunal que en diciembre de 2022 encontr� un dispositivo de almacenaje y que al abrirlo descubri� la imagen de una chica a la que conoc�a porque hab�an viajado juntas. Estaba "como drogada" en el interior del coche con el cintur�n puesto y mientras su pareja le introduc�a los dedos por debajo de la ropa interior. "Su estado no era normal, estaba como muerta", ha dicho la mujer entre sollozos.Sigui� revisando el contenido del pendrive y descubri� con horror que hab�a m�s fotos y v�deos y no s�lo de una chica, sino de varias. Sab�a -ha dicho- que era �l porque cuando el acusado estaba de viaje fuera de Melilla "ten�amos conversaciones subidas de tono" y lleg� a enviarle fotos de "su miembro". Solo tuvo que compararlas y comprobar que ten�a una mancha de nacimiento que ella, su pareja, le hab�a visto. No tuvo dudas.Se llev� el disco duro, hizo copia y examin� con m�s detalle las carpetas clasificadas con nombres de chicas, algunas eran amigas. "No pod�a creer lo que estaba viendo", a una de ellas "la destrozaba", ha explicado al tribunal. A�os despu�s, "recuerdo cada imagen, tengo pesadillas cada noche y un profundo dolor", ha comentado.Dej� el original en su sitio para que "Fran no sospechara", llam� a su mejor amiga, Mar�a, y se lo cont�: "Este hombre est� violando a gente". Su amiga y su marido se dirigieron al vicario de Melilla. Ella misma, la testigo principal del caso, trat� de reunirse con el vicario y luego, se puso en contacto con la di�cesis de M�laga y el obispo em�rito, llam� en al menos en nueve ocasiones y envi� dos cartas contando lo que ocurr�a. El padre Fran, al saberse sorprendido por su pareja, le pidi� que no dijese nada, que hab�a una explicaci�n para ello, que ella sab�a que �l "hab�a sido un golfo" y que las chicas hab�an consentido. Le dijo que "le iba a buscar la ruina" y la amenaz� con que si todo sal�a a la luz, "se mataba". Lleg� a darse un cabezazo contra el quicio de la puerta, no era la primera vez que al discutir, �l se autolesionaba, ha comentado. Quer�a resolver el tema en el seno de lglesia, pero "nadie me hac�a caso", ha lamentado. "Yo quer�a hablar con el obispo pero me cerraron las puertas". Se lo cont� a un amigo que era Polic�a y al poco, arranc� la investigaci�n.Tambi�n tras un biombo, pero a puerta cerrada, han declarado las cuatro presuntas v�ctimas del detenido y la novia que tuvo en Ardales, de la que tambi�n ten�a una carpeta con im�genes �ntimas. Tanto ella como la denunciante han interpuesto sendas denuncias contra el p�rroco ante los juzgados de Violencia de Genero de Melilla y M�laga.Hace unos d�as, la di�cesis de M�laga ped�a perd�n a las v�ctimas y anunciaba su intenci�n de indemnizar a las v�ctimas del sacerdote acusado de abusos sexuales, independientemente de que la Di�cesis resulte condenada.Monse�or Jos� Antonio Satu� ha lamentado el "profundo dolor" que lo sucedido ha causado a las v�ctimas y en sus familias, que hasta la fecha han declinado reunirse con el Obispado, pero tambi�n las parroquias y en los feligreses que lo han vivido de cerca.








