Esther G�mez M�lagaActualizado Martes,
mayo
21:07Las presuntas agresiones sexuales que hoy sientan en el banquillo Francisco C., el ex sacerdote de Velez-M�laga (M�laga) acusado de sedar y abusar sexualmente de cuatro mujeres de su entorno m�s cercano, comenzaron en la �poca en la que �l ejerc�a como di�cono y continuaron cuando ya se hab�a ordenado como sacerdote.Algunas de las situaciones denunciadas tuvieron como escenario el domicilio que el Obispado hab�a facilitado al encausado mientras se formaba y otras en la casa parroquial de Ardales (M�laga), municipio en el que resid�a una de las parejas sentimentales del detenido, as� lo han explicado a EL MUNDO los abogados que representan a las cuatro denunciantes en el juicio, que han cuestionado la actitud de la Di�cesis de M�laga en un caso en el que -dicen- "no hay lugar a dudas" porque todos est�n "perfectamente identificados".Tanto la identidad de �l como la de las perjudicadas ha quedado probada, as� lo han indicado a este diario los letrados. Adem�s, se han "hecho pruebas periciales que acreditan que era �l el que aparec�a en las fotograf�as", con lo que no hay lugar para la controversia en ese aspecto, ha asegurado el abogado Jes�s Mar�n.Las acusaciones particulares de las v�ctimas se�alan al Obispado malague�o como responsable civil subsidiario de lo ocurrido ya que "las chicas le conocen -al detenido- siempre por su relaci�n con la Iglesia y se acercan a �l buscando ese apoyo y esa confianza que les da su condici�n", ha indicado a EL MUNDO el abogado de una de ellas, Alfonso Sell.En este sentido, reclaman a la Iglesia que se haga cargo de las indemnizaciones econ�micas que habr�an de percibir las v�ctimas llegado el caso ya que, insisten, desde la Di�cesis "nunca se hizo nada"."Por parte del Obispado se ha manifestado que iban a ofrecer dinero, pero finalmente no", han recalcado los letrados, que pensaban que "las cantidades de la indemnizaci�n a las perjudicadas hab�an quedado consignadas mediante un aval bancario y ahora, en fase de plenario, nos hemos enterado de que existe una p�liza de seguros para responder de los desaguisados que pueda haber cometido un miembro de la Iglesia".Las acusaciones particulares niegan que la Di�cesis malague�a haya contactado con las v�ctimas. "Ni han pedido perd�n ni han consignado cantidades" para las indemnizaciones, "el Obispado -insisten Mar�n- nunca se ha puesto en contacto con ninguna de las afectadas y nunca les ha pedido perd�n, muy al contrario, ofreci� una cantidad de dinero al principio y posteriormente, la retir�". Si bien desde el Obispado aseguran haberlo hecho y en una rueda de prensa celebrada el viernes 22 de mayo, el actual obispo de M�laga, Jos� Antonio Satu�, que no es el mismo que estaba en activo cuando arranc� la causa, lamentaba el "profundo dolor" que lo sucedido ha causado a las v�ctimas y a sus familias, se compromet�a a indemnizarlas si el acusado resultaba condenado, a�n cuando no lo fuese la Iglesia, e insist�a en que hasta la fecha las denunciantes hab�an declinado reunirse con �l."La actitud de los abogados de la Di�cesis en la sala es completamente contraria a lo que ha dicho el Obispo", han lamentado los letrados. "No s� a qu� juego est�n jugando", ha se�alado Jes�s Mar�n respecto a la actitud, a su juicio contradictoria, entre los abogados de la Iglesia en la sala y las declaraciones del obispoEste mi�rcoles tendr� lugar la tercera jornada del juicio, que se celebra a puertas abiertas en la Audiencia Provincial de M�laga, y en el testificar�n varios testigos pero en el que todav�a no se o�do en declaraci�n al acusado, que se espera lo haga antes de que acabe la semana.











