25/05/2026 05:00 Actualizado a 25/05/2026 06:43 Suceda lo que suceda en la instrucción del ya denominado caso Zapatero, haya o no culpabilidad judicial sobre lo que ahora son indicios, la estética de las conductas y los datos que se van conociendo han extendido un profundo pesimismo entre los socialistas, como así confirman algunos consultados de la federación valenciana. Se asume, e incluso se verbaliza, el fin de un ciclo, el final del periodo denominado “sanchismo”, con sus luces y sus sombras; y se teme que la onda expansiva de este suceso acabe comprometiendo las opciones electorales no solo para las autonómicas valencianas de 2027, también para muchos alcaldes y alcaldesas que mantuvieron el tipo el 28-M en esta geografía decantada a la derecha y a la derecha extrema, desde aquella fecha en la que el Botànic y todo su espacio político fueron desalojados del Consell y de los principales ayuntamientos y diputaciones.La ministra de Ciencia, Diana Morant, junto a José Luís Rodríguez Zapatero y Salvador Illa en el último congreso del PSPV Kai Forsterling / EFEComo si de un funeral se tratara, los hay que están intentando asimilar todo lo que se va publicando sobre un asunto que ataca directamente a la ética socialista, la misma que Zapatero defendía en no pocos foros, desde mítines de campaña hasta medios de comunicación, recurriendo siempre a lo que es cierto: que bajo su mandato se extendieron como nunca los derechos individuales y sociales de los españoles. Y empieza ya a aflorar el malestar ante los silencios que agrandan las dudas sobre si lo que el expresidente hizo fue presuntamente aprovecharse de su posición para beneficiar a otros, a sí mismo y a sus hijas. De confirmarse, sería mucho peor que los efectos del caso Ábalos o del caso Cerdán. Son también estos socialistas los que, veladamente, valoran que Sánchez debe dar el paso de convocar un congreso extraordinario del PSOE en el que se pueda renovar todo el equipo que debe afrontar las próximas elecciones generales, incluido él mismo. Con la pregunta más incómoda: ¿puede Pedro Sánchez liderar una candidatura del PSOE para la dura campaña electoral a la presidencia del Gobierno?Trasladan que cuesta creer que, con tantos frentes abiertos, casi todos con gente de su máxima confianza, el presidente del Gobierno pueda estar en las mejores condiciones de afrontar un reto de tal magnitud. Más aún con el aderezo de los resultados de las elecciones autonómicas recientes en Extremadura, Aragón, Castilla y León y, especialmente, Andalucía, donde los socialistas han quedado a un paso del abismo electoral. La capacidad de resiliencia de Sánchez, demostrada en innumerables ocasiones, parece ahora casi una opción épica, más cerca de la ilusión que de la realidad, con la posibilidad de que el propio secretario general del PSOE sea más un problema que una solución para superar un periodo que amenaza con agravarse en los próximos meses. Así lo piensan no pocos dirigentes socialistas valencianos, inquietos ante la evidencia de que la cita de mayo de 2027 está cada vez más cerca y que la marca está cada vez más deteriorada.En el caso valenciano, que es el que uno conoce, el PSPV debe abrir una profunda reflexión, y su líder, Diana Morant, como ya dijimos hace una semana, debe tal vez acelerar su salida del consejo de ministros y dedicarse exclusivamente a dinamizar la federación con un discurso propio, aunque este relato cuestione decisiones que La Moncloa no ha sido capaz de resolver en beneficio de los valencianos. Aunque lo más difícil será recuperar el ánimo del votante socialista, decepcionado y asombrado de que el entorno del presidente del Gobierno, el de sus hombres fuertes, haya sido materia de análisis judicial, con una estética que no encaja con los valores que, justamente, Zapatero —y en otros tiempos el propio Ábalos— defendieron cuando el PP fue desalojado del Gobierno español a causa de la corrupción. Y ya no vale comparar los casos del PSOE con los del PP, porque las consecuencias de cara a los respectivos electorados no son las mismas. Como me decía esta semana un alto cargo de Juanfran Pérez Llorca, “cada vez nos lo ponen más fácil”. La consecuencia final puede ser evidente: abrirle la puerta del Estado a Vox.Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991
Pesimismo en la izquierda, por Salvador Enguix
Suceda lo que suceda en la instrucción del ya denominado caso Zapatero, haya o no culpabilidad judicial sobre lo que ahora son indicios, la estética de las conductas y los datos que se van conociendo han extendido un profundo pesimismo entre los socialistas, como así confirman...













