"¿Por qué por el fútbol tenemos que parar nuestra vida?", es la pregunta que se hace María Mancebo, vecina del barrio de Canillejas, en el distrito de San Blas-Canillejas. El problema se centra desde 2024, cuando los hinchas del equipo que juega contra el Atlético de Madrid se empezaron a amontonar en una pequeña plaza del vecindario, la Plaza de Céfiro, para hacer las previas de los encuentros de fútbol, ya que el punto se sitúa a unos 20 minutos andando del estadio Riyadh Air Metropolitano. Una situación que no sólo que dificulta a los vecinos de la zona la entrada y la salida de sus casas, sino que inunda el barrio de gente que "intimida y orina en las puertas de las casas" durante las cinco horas previas a cada partido. Mancebo asegura que, anteriormente, la plazoleta servía como punto de encuentro para las personas mayores, que jugaban a las cartas en unas mesas que ya no están. "Quitaron las mesas, por lo que la gente mayor ya no va, y los niños tampoco van porque se asustan", cuenta la vecina, al tiempo que asegura que la zona se ha convertido en el lugar de reunión de la afición visitante, que acude a ver a su equipo cuando juega contra el Atleti. El detonante fue el partido que enfrentó al equipo dirigido por Diego Pablo Simeone contra el Fútbol Club Barcelona, un día en el que la cosa llegó a mayores y terminó habiendo enfrentamientos entre la propia afición culé y los policías que la custodiaban. "Normalmente, la Policía no interviene a no ser que haya violencia, por lo que mientras no haya peleas les dejan hacer de todo", relata uno de los vecinos del barrio, Juan Hernández, que vive en la misma plaza y se ha erigido en el organizador de un pequeño grupo de residentes del barrio que ya han reunido más de 300 firmas, con el fin de intentar ubicar estas concentraciones en otro enclave. La cuestión es que el vecindario no cuenta con una asociación vecinal constituida, por lo que la iniciativa ha nacido de un grupo de residentes cansados con la situación."No hemos tenido ningún problema físico de llegar a tener violencia, pero sales asustado. No sabes qué te va a salir. Si pones una pancarta en la ventana, no sabes cómo van a responder o si te la van a quitar", denuncia Hernández, que lo considera "una situación terrible en la que se reúnen a lo mejor mil personas y se tiran cinco horas bebiendo". "El problema es que cuando llevan cinco horas bebiendo, no paran de mear por todos lados. Ya no se puede ni aguantar aunque esté la policía: orinan delante de ellos", exclama desesperado, ya que asegura que muchas veces llegan a miccionar en los portales de los edificios. "La civilización desaparece completamente durante unas horas", afirma."Para mí, es el temor a si voy a poder entrar o salir de la vivienda sin que me la líen", confiesa Juan, que lamenta que sentir "una intimidación" en la misma puerta de la casa de gente que "insulta, que van totalmente ebrios y que toman toda la zona". De hecho, el vecino relata un episodio que se dio en los últimos partidos, en el que le llamó la atención a un hincha y le respondió "de mala manera". "Menos mal que tenía a la policía a seis o siete metros", expresa disgustado.El problema llega hasta el punto de que la Policía, en algunas ocasiones, dificulta el acceso a la vivienda de los vecinos. "Mi sobrino, de unos 15 años, iba a su casa y le preguntó un policía que a dónde iba. Él dijo que a su casa y le preguntaron que si no tenía otro camino", asegura Mancebo. Ante todo ello, los vecinos han enviado una serie de escritos a Delegación del Gobierno de la Comunidad de Madrid —competente de la seguridad y, por tanto, de esta cuestión— poniendo de manifiesto su malestar, y proponiendo un espacio alternativo para ubicar estas concentraciones. "La explicación que dan es que en la plaza hay bares y servicios para esta calle, pero el cuarto de baño es mi casa", se lamenta Mancebo. El sitio propuesto por los vecinos del barrio es una zona alejada del barrio residencial, un descampado en el que "no molestarían a nadie". Desde Delegación del Gobierno transmiten a este periódico que la Policía Nacional les ubica en la zona de Canillejas, pero no en la misma plaza de Céfiro. "Son los mismos aficionados los que van de manera libre y voluntaria a esa plaza, por los bares y la cercanía a la boca de metro, que es una línea directa al estadio", explican. Sea como fuere, los vecinos desean que, aprovechando el final de temporada y el fin de estas concentraciones hasta el mes de agosto, la Delegación del Gobierno estudie una alternativa a esta solución. "La temporada se acaba, no va a haber más por ahora. Pero no podemos dejar de movernos", asegura Mancebo, que espera que su barrio deje de ser "una selva" en la que "la gente pueda campar a sus anchas".
El calvario de vivir junto al Metropolitano y recibir a las concentraciones de hinchas: "La civilización desaparece durante unas horas"
La plaza de Céfiro, situada en el barrio de Canillejas, se ha convertido en el punto de encuentro de las aficiones visitantes, donde se concentran antes de dirigirse al estadio del Atlético de Madrid.











