A pesar de la derrota del Rayo Vallecano en la final de la Conference League, el barrio se echó a la calle a homenajear a sus héroes

Nada le está permitido a Vallecas sin sufrir antes. Está en el adn y forma parte del espíritu fundacional de un equipo que lleva en el cuello de la camiseta cosidas palabras como coraje, valentía… y cosas así.

Pero a Vallecas le dio igual aunque terminó llorando con Isi. La derrota por un gol frente al Crystal Palace se vivió como una fiesta organizada por quien hizo feliz a medio millón de vallecanos. No faltó de nada: canciones, aplausos, bailes, remolinos de la bufanda e insultos al presidente del club tomaron las calles del sur de Madrid.

Muchos vivieron el encuentro en la tórrida noche en locales de kebabs, peluquerías, bares, negocios de apuestas. Hasta la vieja televisión de la frutería se llenó de gente viendo el partido del siglo.

Unas 12.000 personas más acudieron al mismo campo al que van cada domingo. El destartalado estadio de Vallecas llenó sus dos gradas y media para ver cuatro pantallas situadas en el centro del campo. Se veía peor que en casa, pero Vallecas convierte como nadie un partido en una fiesta. “Puto Rayo, puto rayo, oe, oe, oe”, cantaban los miles de aficionados cada vez que su equipo enlazaba dos buenos pases. El único silencio de una noche espectacular llegó en el minuto 50 cuando marcó el equipo inglés.