Los vallecanos pierden en casa pese a dominar al equipo turco en gran parte del encuentro, pero pasan de ronda y se medirán al AEK de Atenas

“El Rayo Vallecano siempre que juega derrocha valentía, coraje y nobleza”, comienza el himno del club. La valentía y el coraje, acompañados de sufrimiento, fueron los encargados de aparecer en Vallecas cuando el conjunto rayista encajó el gol de Ndiaye que le ponía contra las cuerdas en la eliminatoria. La comunión de jugadores y afición empujaron con fuerza para agarrar los cuartos de final. El Rayo cayó 0-1, sí, pero el 1-3 de la ida hace que Vallecas viva otra eliminatoria europea. Su rival será el AEK de Atenas, que también cayó por 0-2 en su partido ante el Celje, pero el contundente 0-4 de la ida les aseguró el pase.

Íñigo Pérez solo hizo un cambio respecto al partido de ida con la entrada de Jorge de Frutos por Ilias Akhomach y mantuvo al héroe de Samsun Alemao en la punta de ataque. En un inicio enérgico de partido, el extremo rayista fue el jugador que más peligro creó a la zaga turca con dos jugadas individuales a la contra que fueron un dolor de muelas para Van Drongelen. En la primera pisó el área rival, con un taconazo recortó al central holandés para acomodársela a la izquierda y su disparo ajustado al palo lo salvó Kocuk con una primorosa parada. Poco después, la misma jugada. Carrera del extremo al contragolpe y esta vez en lugar de orientarse el balón a su zurda, disparó secó con la derecha, pero una vez más el guardameta turco despejó con tino.